Con respecto al trabajo de poesía… para Lucía

Me quedé pensando en algunos de los autores por los que me preguntaron en clase, y acá tienen algunas sugerencias…

Lucía:

estuve buscando los poemas de Cortázar que podrías utilizar, y encontré varios. Te sugiero trabajar con el libro “Salvo el crepúsculo”, que es de 1984. Sería importante, de todas maneras, que trates de elegir algún poema mas bien tradicional, ya que Cortázar juega mucho con la forma, escribe poemas en prosa… y todo esto puede resultar complejo para trabajar.

Yo te sugiero dos poemas que, me parece, pueden resultar interesantes para pensarse juntos:

UNA CARTA DE AMOR
Todo lo que de vos quisiera
es tan poco en el fondo
porque en el fondo es todo
como un perro que pasa, una colina,
esas cosas de nada, cotidianas,
espiga y cabellera y dos terrones,
el olor de tu cuerpo,
lo que decís de cualquier cosa,
conmigo o contra mía,
todo eso que es tan poco
yo lo quiero de vos porque te quiero,
Que mires más allá de mí,
que me ames con violenta prescindencia
del mañana, que el grito
de tu entrega se estrelle
en la cara de un jefe de oficina,
y que el placer que juntos inventamos
sea otro signo de la libertad.

HAPPY NEW YEAR
Mira, no pido mucho,
solamente tu mano, tenerla
como un sapito que duerme así contento.
Necesito esa puerta que me dabas
para entrar a tu mundo, ese trocito
de azúcar verde, de redondo alegre.
¿No me prestas tu mano en esta noche
de fin de año de lechuzas roncas?
No puedes, por razones técnicas. Entonces
la tramo en aire, urdiendo cada dedo,
el durazno sedoso de la palma
y el dorso, ese país de azules árboles.
Así la tomo y la sostengo, como
si de ello dependiera
muchísimo del mundo,
la sucesión de las cuatro estaciones,
el canto de los gallos, el amor de los hombres.
31/12/1951.

Si te sale la porteña de adentro, te recomiendo trabajar con este poema:

VEREDAS DE BUENOS AIRES
De pibes la llamamos la vedera
y a ella le gustó que la quisiéramos.
En su lomo sufrido dibujamos
tantas rayuelas.
Después, ya más compadres, taconeando,
dimos vueltas manzana con la barra,
silbando fuerte para que la rubia
del almacén saliera a la ventana.
A mí me tocó un día irme muy lejos
pero no me olvidé de las vederas.
Aquí o allá las siento en los tamangos
cómo la fiel caricia de mi tierra.

De todas maneras, te remito al libro, por si querés hacer vos tu propia selección: http://cortazarygenette.files.wordpress.com/2010/06/salvo-el-crepusculo.pdf

 

Esta entrada fue publicada en 2013, literatura recomendada, materiales para trabajar, tareas. Guarda el enlace permanente.