LOS PRONOMBRES

EJERCICIOS:

1. Analizar sintácticamente las siguientes oraciones:

Le presté mi paraguas aquella tarde descolorida y lluviosa.

Aquellos no comprarán los lápices de colores en nuestra librería.

Puso su mano sobre mi hombre y ahí la dejó un buen rato.

Allá corre la bicicleta.

Ustedes saquen las entradas y nosotros los buscaremos en el auto.

2. Subrayar los pronombres que aparecen en ellas.

3. Hacer una lista con los pronombres y clasificarlos (personales, posesivos, demostrativos). En cada caso indicar si el pronombre funciona como sustantivo, adjetivo o adverbio.

LA MUJER EN LA LITERATURA

DURANTE EL SEGUNDO TRIMESTRE VAMOS A TRABAJAR CON LA FIGURA DE LA MUJER. VAMOS A CONSIDERAR EL LUGAR QUE HA OCUPADO Y QUE OCUPA HOY EN DÍA EN LA LITERATURA LATINOAMERICANA.

PARA EMPEZAR, PODEMOS PREGUNTARNOS CÓMO APARECE LA FIGURA DE LA MUJER EN LOS TEXTOS QUE TRABAJAMOS DURANTE EL PRIMER TRIMESTRE:

  • Respecto del libro Martín Fierro:
  1. ¿Cuáles son los personajes principales?
  2. ¿Hay algún personaje femenino? ¿cuál? ¿qué lugar ocupa?
  3. ¿Hay alguna mención a alguna mujer en la historia? ¿qué lugar ocupa?
  • Respecto de los cuentos de Borges:
  1. ¿Quién es el protagonista en cada caso?
  2. ¿Hay algún personaje femenino? ¿Qué lugar ocupa?

 

REFLEXIONAR SOBRE EL LUGAR OTORGADO A LA MUJER EN LOS TEXTOS ARGENTINOS DE ESCRITORES HOMBRES.

 

Para seguir pensando…

La intrusa

Jorge Luis Borges

Dicen (lo cual es improbable) que la historia fue referida por Eduardo, el menor de los Nelson, en el velorio de Cristián, el mayor, que falleció de muerte natural, hacia mil ochocientos noventa y tantos, en el partido de Morón. Lo cierto es que alguien la oyó de alguien, en el decurso de esa larga noche perdida, entre mate y mate, y la repitió a Santiago Dabove, por quien la supe. Años después, volvieron a contármela en Turdera, donde había acontecido. La segunda versión, algo más prolija, confirmaba en suma la de Santiago, con las pequeñas variaciones y divergencias que son del caso. La escribo ahora porque en ella se cifra, si no me engaño, un breve y trágico cristal de la índole de los orilleros antiguos. Lo haré con probidad, pero ya preveo que cederé a la tentación literaria de acentuar o agregar algún pormenor.

En Turdera los llamaban los Nilsen. El párroco me dijo que su predecesor recordaba, no sin sorpresa, haber visto en la casa de esa gente una gastada Biblia de tapas negras, con caracteres góticos; en las últimas páginas entrevió nombres y fechas manuscritas. Era el único libro que había en la casa. La azarosa crónica de los Nilsen, perdida como todo se perderá. El caserón, que ya no existe, era de ladrillo sin revocar; desde el zaguán se divisaban un patio de baldosa colorada y otro de tierra. Pocos, por lo demás, entraron ahí; los Nilsen defendían su soledad. En las habitaciones desmanteladas dormían en catres; sus lujos eran el caballo, el apero, la daga de hojas corta, el atuendo rumboso de los sábados y el alcohol pendenciero. Sé que eran altos, de melena rojiza. Dinamarca o Irlanda, de las que nunca oirían hablar, andaban por la sangre de esos dos criollos. El barrio los temía a los Colorados; no es imposible que debieran alguna muerte. Hombro a hombro pelearon una vez a la policía. Se dice que el menor tuvo un altercado con Juan Iberra, en el que no llevó la peor parte, lo cual, según los entendidos, es mucho. Fueron troperos, cuarteadores, cuatreros y alguna vez tahúres. Tenían fama de avaros, salvo cuando la bebida y el juego los volvían generosos. De sus deudos nada se sabe y ni de dónde vinieron. Eran dueños de una carreta y una yunta de bueyes.

Físicamente diferían del compadraje que dio su apodo forajido a la Costa Brava. Esto, y lo que ignoramos, ayuda a comprender lo unidos que fueron. Malquistarse con uno era contar con dos enemigos.

Los Nilsen eran calaveras, pero sus episodios amorosos habían sido hasta entonces de zaguán o de casa mala. No faltaron, pues, comentarios cuando Cristián llevó a vivir con él a Juliana Burgos. Es verdad que ganaba así una sirvienta, pero no es menos cierto que la colmó de horrendas baratijas y que la lucía en las fiestas. En las pobres fiestas de conventillo, donde la quebrada y el corte estaban prohibidos y donde se bailaba, todavía, con mucha luz. Juliana era de tez morena y de ojos rasgados; bastaba que alguien la mirara, para que se sonriera. En un barrio modesto, donde el trabajo y el descuido gastan a las mujeres, no era mal parecida.

Eduardo los acompañaba al principio. Después emprendió un viaje a Arrecifes por no sé qué negocio; a su vuelta llevó a la casa una muchacha, que había levantado por el camino, y a los pocos días la echó. Se hizo más hosco; se emborrachaba solo en el almacén y no se daba con nadie. Estaba enamorado de la mujer de Cristián. El barrio, que tal vez lo supo antes que él, previó con alevosa alegría la rivalidad latente de los hermanos.

Una noche, al volver tarde de la esquina, Eduardo vio el oscuro de Cristián atado al palenque. En el patio, el mayor estaba esperándolo con sus mejores pilchas. La mujer iba y venía con el mate en la mano. Cristián le dijo a Eduardo:

-Yo me voy a una farra en lo de Farías. Ahí la tenés a la Juliana; si la querés, usala.

El tono era entre mandón y cordial. Eduardo se quedó un tiempo mirándolo; no sabía qué hacer. Cristián se levantó, se despidió de Eduardo, no de Juliana, que era una cosa, montó a caballo y se fue al trote, sin apuro.

Desde aquella noche la compartieron. Nadie sabrá los pormenores de esa sórdida unión, que ultrajaba las decencias del arrabal. El arreglo anduvo bien por unas semanas, pero no podía durar. Entre ellos, los hermanos no pronunciaban el nombre de Juliana, ni siquiera para llamarla, pero buscaban, y encontraban razones para no estar de acuerdo. Discutían la venta de unos cueros, pero lo que discutían era otra cosa. Cristián solía alzar la voz y Eduardo callaba. Sin saberlo, estaban celándose. En el duro suburbio, un hombre no decía, ni se decía, que una mujer pudiera importarle, más allá del deseo y la posesión, pero los dos estaban enamorados. Esto, de algún modo, los humillaba.

Una tarde, en la plaza de Lomas, Eduardo se cruzó con Juan Iberra, que lo felicitó por ese primor que se había agenciado. Fue entonces, creo, que Eduardo lo injurió. Nadie, delante de él, iba a hacer burla de Cristián.

La mujer atendía a los dos con sumisión bestial; pero no podía ocultar alguna preferencia por el menor, que no había rechazado la participación, pero que no la había dispuesto.

Un día, le mandaron a la Juliana que sacara dos sillas al primer patio y que no apareciera por ahí, porque tenían que hablar. Ella esperaba un diálogo largo y se acostó a dormir la siesta, pero al rato la recordaron. Le hicieron llenar una bolsa con todo lo que tenía, sin olvidar el rosario de vidrio y la crucecita que le había dejado su madre. Sin explicarle nada la subieron a la carreta y emprendieron un silencioso y tedioso viaje. Había llovido; los caminos estaban muy pesados y serían las once de la noche cuando llegaron a Morón. Ahí la vendieron a la patrona del prostíbulo. El trato ya estaba hecho; Cristián cobró la suma y la dividió después con el otro.

En Turdera, los Nilsen, perdidos hasta entonces en la mañana (que también era una rutina) de aquel monstruoso amor, quisieron reanudar su antigua vida de hombres entre hombres. Volvieron a las trucadas, al reñidero, a las juergas casuales. Acaso, alguna vez, se creyeron salvados, pero solían incurrir, cada cual por su lado, en injustificadas o harto justificadas ausencias. Poco antes de fin de año el menor dijo que tenía que hacer en la Capital. Cristián se fue a Morón; en el palenque de la casa que sabemos reconoció al overo de Eduardo. Entró; adentro estaba el otro, esperando turno. Parece que Cristián le dijo:

-De seguir así, los vamos a cansar a los pingos. Más vale que la tengamos a mano.

Habló con la patrona, sacó unas monedas del tirador y se la llevaron. La Juliana iba con Cristián; Eduardo espoleó al overo para no verlos.

Volvieron a lo que ya se ha dicho. La infame solución había fracasado; los dos habían cedido a la tentación de hacer trampa. Caín andaba por ahí, pero el cariño entre los Nilsen era muy grande -¡quién sabe qué rigores y qué peligros habían compartido!- y prefirieron desahogar su exasperación con ajenos. Con un desconocido, con los perros, con la Juliana, que habían traído la discordia.

El mes de marzo estaba por concluir y el calor no cejaba. Un domingo (los domingos la gente suele recogerse temprano) Eduardo, que volvía del almacén, vio que Cristián uncía los bueyes. Cristián le dijo:

-Vení, tenemos que dejar unos cueros en lo del Pardo; ya los cargué; aprovechemos la fresca.

El comercio del Pardo quedaba, creo, más al Sur; tomaron por el Camino de las Tropas; después, por un desvío. El campo iba agrandándose con la noche.

Orillaron un pajonal; Cristián tiró el cigarro que había encendido y dijo sin apuro:

-A trabajar, hermano. Después nos ayudarán los caranchos. Hoy la maté. Que se quede aquí con su pilchas, ya no hará más perjuicios.

Se abrazaron, casi llorando. Ahora los ataba otro círculo: la mujer tristemente sacrificada y la obligación de olvidarla.

 

PARA RESPONDER:

  1. ¿quién es el protagonista de esta historia?

 

  1. ¿Cuál es la importancia que tiene “la intrusa”, personaje que da nombre al cuento? ¿cuál es el rol que lleva adelante en la historia?

 

  1. A partir de la siguiente cita, explicar cómo se define a la mujer en el texto:

-Yo me voy a una farra en lo de Farías. Ahí la tenés a la Juliana; si la querés, usala.

El tono era entre mandón y cordial. Eduardo se quedó un tiempo mirándolo; no sabía qué hacer. Cristián se levantó, se despidió de Eduardo, no de Juliana, que era una cosa, montó a caballo y se fue al trote, sin apuro.

Justificar la respuesta con otros episodios del relato.

 

  1. La vida de estos hermanos es definida como una “vida de hombres entre hombres”. Explicar cuál es el lugar que le queda a la mujer en este contexto. Tener en cuenta la siguiente cita:

En el duro suburbio, un hombre no decía, ni se decía, que una mujer pudiera importarle, más allá del deseo y la posesión, pero los dos estaban enamorados. Esto, de algún modo, los humillaba.

 

 

Cultura MAKER

En Computación, los chicos de segundo año estuvieron investigando sobre CULTURA MAKER.

Luego, en Lengua, aprendimos algunas cuestiones básicas sobre la nota periodística, y especialmente sobre el artículo de divulgación científica (véase: http://camilaaliberti.cumbresblogs.com/2015/05/04/apunte-sobre-la-nota-periodistica/)

Ahora llegó la hora de poner manos a la obra y combinar ambos conocimientos adquiridos, para presentar un artículo propio en donde se informe sobre algún aspecto de la cultura maker.

CONSIGNA:

1. Escribir un artículo de divulgación científica sobre algún aspecto de la cultura maker (cada uno debe trabajar sobre el tema que le ha sido previamente asignado).

2. Utilizar algunas de las siguientes aplicaciones para su presentación:

http://newspaper.jaguarpaw.co.uk/ (RECOMENDADA)

http://www.fodey.com/generators/newspaper/snippet.asp

http://www.crayon.net/

3. Publicar el trabajo en el blog.

Temas para el primer trimestral de Literatura

Pensar la literatura argentina

Lecturas de Jorge Luis Borges

1) Teorías de Borges: «El escritor argentino y la tradición»

2) Borges y la gauchesca

– características de la gauchesca

– un texto modelo: «Martín Fierro» (fragmentos seleccionados)

– Borges y la gauchesca: «El fin» y «El sur»

3) El fantástico borgeano

– características del género fantástico

– Borges y el fantástico: «El sur», «Las ruinas circulares» y «La lotería en Babilonia»

4) El ensayo

 

Temas para el primer trimestral de lengua

1) El cuento maravilloso:

– Un poco de información sobre el género (cuadernillo).

– Cuentos (textos en el cuadernillo y ejercicios en la carpeta y en el blog):

a)“Caperucita Roja” de Charles Perrault.

b) «Caperucita Roja» y «La bella durmiente del bosque» de los hermanos Grimm

c)“La Sirenita” de Hans Christian Andersen.

2) El cuento fantástico:

– Un poco de información sobre el género: Un intento de definir la literatura fantástica (cuadernillo) y La definición de Tzvetan Todorov (cuadernillo).

– Cuentos (textos en el cuadernillo y ejercicios en la carpeta y en el blog)

a) “El corazón delator” y “El retrato oval” de Edgar Allan Poe

B) “El almohadón de plumas” de Horacio Quiroga.

3) Apéndice sobre la narración (al final del cuadernillo)

4) Sintaxis:

a) PS obligatorio y no obligatorio

b) OC

Recuerden que, de sintaxis, deben repasar todo lo anterior pues el conocimiento es acumulativo. Tengan en cuenta que hay un apunte en el blog que repasa temas previos.

Una joven pareja: análisis de «El retrato oval» y «El almohadón de plumas»

Para pensar el género fantástico, estuvimos trabajando con algunos cuentos cortos.

A continuación propongo un trabajo de análisis para pensar dos cuentos: «El retrato oval», de Edgar Allan Poe y «El almohadón de plumas», de Horacio Quiroga.

1. Análisis comparativo: ¿qué elementos tienen en común ambos textos?

2. ¿Por qué el cuento «El retrato oval» puede definirse como un relato fantástico-maravilloso? Para resolver esta consigna, tener en cuenta especialmente el final del texto:

«…y entonces el pintor dio los toques, y durante un instante quedó en éxtasis ante el trabajo que había ejecutado; pero un minuto después, estremeciéndose, palideció intensamente herido por el terror, y gritando con voz terrible: —¡En verdad esta es la vida misma!”— Se volvió bruscamente para mirar a su bien amada… ¡Estaba muerta!”.

3. ¿Por qué el cuento «El almohadón de plumas» puede definirse como un relato fantástico-insólito? Para resolver esta consigna, tener en cuenta especialmente el final del texto:

«Estos parásitos de las aves, diminutos en el medio habitual, llegan a adquirir en ciertas condiciones proporciones enormes. La sangre humana parece serles particularmente favorable, y no es raro hallarlos en los almohadones de pluma».

¿A qué tipo textual nos recuerda esta cita del texto de Quiroga?

5. Una similitud entre ambos cuentos: tanto el relato de Poe como el de Quiroga ponen en escena la muerte de una joven recientemente desposada. Para cada caso, responder: ¿cuál es el nivel de participación que en el esposo tiene en el fallecimiento de la dama? Justificar.

 

Apunte sobre «La nota periodística»

Para la materia «COMPUTACIÓN», los chicos de 2do están preparando un trabajo de investigación muy interesante sobre la cultura maker.

La idea es que trabajen en grupos a partir de diferentes temas, y que redacten una nota periodística que resuma y explique lo investigado.

Por eso, comparto aquí un apunte que puede ayudarlos a apropiarse de un género discursivo muy conocido y difundido, que no por eso deja de ser complejo. Se trata de un tipo textual que presenta elementos y características propias, que se deben tener en cuenta a la hora de trabajarlo.

La nota periodística