Intervenciones de lo sobrenatural: el cuento maravilloso

La literatura fantástica se ha definido muchas veces por su oposición a la literatura realista: en un sentido amplio, se ha dicho que es aquella en la que se presentan elementos sobrenaturales.

Sin embargo, ahora sabemos que el género fantástico presenta ciertas características bien definidas. No siempre que interviene lo sobrenatural en un relato estamos frente a un texto fantástico.

Dependiendo de cómo se organice la intervención de lo sobrenatural, podremos identificar distintos géneros.

Vamos a ver otro ejemplo…

EL CUENTO MARAVILLOSO

Muchos estudiosos de la literatura han intentado caracterizar el cuento maravilloso, para poder identificar qué es lo que lo define como tal. Entre ellos, un teórico búlgaro llamado Tzvetan Todorov, quien se dedicó al estudio de la literatura fantástica, propuso una breve definición, que puede resultarnos útil para empezar a pensar el género: para él, el cuento maravilloso es aquel que evoca un universo donde lo sobrenatural tiene derecho a existir.

El cuento maravilloso presenta un mundo organizado de manera diferente al nuestro, un mundo distinto al mundo real, con características sobrenaturales: existen seres maravillosos, elementos mágicos y no se respetan las leyes de la naturaleza (por ejemplo, los animales pueden hablar). Quienes habitan en este mundo, no se sorprenden ante lo extraordinario; viven inmersos en la magia, y la aceptan como lo real. Y también el lector acepta el mundo sobrenatural del cuento maravilloso como algo posible, sin extrañarse ante la aparición de hadas, brujas, animales humanizados, objetos mágicos y otras maravillas.

Este universo mágico existe fuera de nuestro mundo y fuera de nuestro tiempo; por lo tanto, los cuentos maravillosos no presentan coordenadas espaciotemporales que se identifiquen con nuestra realidad. Existe cierta imprecisión en cuanto al tiempo en que transcurre la historia, aunque generalmente se remite a un pasado lejano (lo que puede reconocerse en la frase típica de apertura de los cuentos maravillosos: “Había una vez”). Y también el espacio geográfico es indeterminado, identificándose únicamente escenarios prototípicos (como el bosque, el castillo, el prado o la montaña), que no se sabe dónde se localizan. La estructura de los cuentos maravillosos es muy siempre, y los motivos que tratan suelen ser recurrentes: se reiteran los viajes o las búsquedas emprendidas por los protagonistas, la ruptura de prohibiciones, y las pruebas a ser superadas por el héroe. Además, los personajes son prototípicos, pues en todos los cuentos encontramos los mismos: las princesas y príncipes, los jóvenes valientes, las hadas madrinas y otros ayudantes mágicos, los ogros, los dragones, las madrastras malvadas y los animales parlantes son algunos de los más recurrentes. Ellos presentan sus características personales muy exacerbadas, lo que permite que se efectúen fuertes contrastes entre los distintos personajes de un cuento, oponiéndose los buenos (siempre protagonistas) a los malvados, los jóvenes a los viejos, los hermosos a los horrendos.

 

El cuento popular y el cuento infantil

Los cuentos maravillosos existen desde hace miles de años, incluso antes de haber sido registrados por escrito. Solían transmitirse oralmente, de generación en generación, y sus destinatarios no eran solamente los niños: eran una parte importante de la cultura popular, pues permitían la transmisión de sus valores, ideas y verdades. Al pertenecer al ámbito de la oralidad, existían múltiples variantes de cada cuento, pues cada orador podía realiza algunas modificaciones, agregando elementos propios, y dejando fuera otros. Además, al pasar de país en país, sufrían metamorfosis importantes, para adaptarse a cada cultura. Luego, fueron recogidos por los folcloristas, y fijados por escrito. Muchos relatos fueron registrados independientemente por más de un folclorista, lo que dio lugar a que existan distintas versiones de una misma historia (por ejemplo, la historia de la Cenicienta puede leerse por autores como Perrault, los hermanos Grimm, el ruso Afanásiev, entre otros).

Si bien el hecho de que existan versiones escritas ha generado que los relatos se estabilicen en cierto grado, eso no quiere decir que ellos no hayan continuado evolucionando. De hecho, hoy en día conocemos versiones de los cuentos con grandes variaciones respecto de las primeras versiones escritas. Esto se debe, en gran medida, a que los cuentos que antes no estaban dirigidos a los niños, comenzaron a asociarse a los infantes, y por eso se fueron suavizando y haciendo menos severos. Por ejemplo, cuando los cuentos de los hermanos Grimm, los más importantes folcloristas alemanes, comenzaron a recibir una fuerte atención por parte del público infantil, decidieron titular su antología como Cuentos de los niños y el hogar. Pero recibieron duras críticas por las historias perversas que presentaban a los niños, al punto de verse en la necesidad de modificarlas para volverlas más afines a la sensibilidad propia de los infantes.

 

La denominación del cuento maravilloso como “cuento de hadas”

Los cuentos maravillosos han recibido el nombre de “cuento de hadas” (en francés: “contes des fées” y en inglés: “fairy tale”). Sin embargo, no todos los cuentos agrupados bajo esta denominación involucran la presencia de un hada; de hecho, hay consenso entre los críticos literarios en que la naturaleza del cuento no depende de la aparición de hadas en él.

Uno de los estudiosos de la literatura maravillosa que se ha expresado en este respecto ha sido el escritor de El señor de los anillos, J.R.R. Tolkien, para quien la definición de un cuento como “cuento de hadas” no depende de que existan hadas como personajes, sino de que las historias transcurran en “Faërie”, la tierra de las hadas, los duendes, los elfos, los príncipes y las princesas, y no solamente especies mágicas sino también muchas otras maravillas.

Hoy en día, existe la expresión coloquial “un final de cuento de hadas”, haciendo referencia a un final feliz. Sin embargo, y a pesar de que en el imaginario colectivo los cuentos maravillosos concluyen con un final feliz, no todas estas narraciones terminan de esa manera. Los finales de los cuentos maravillosos, especialmente los de los relatos recogidos por los folcloristas, suelen ser mucho más crudos de lo que uno podría prever.

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