Un poco de información sobre el género policial

¿Qué define al relato policial?

El relato policial gozó, a lo largo de los años, de una gran difusión. Muchos escritores eligieron escribir dentro de este género, lo que tuvo como consecuencia la generación de distintos tipos de relatos, que variaban de acuerdo con las características personales del autor, la época en la que escribió y la corriente a la que perteneció. Por eso, resulta imposible pensar en una serie de categorías que puedan identificarse como propias del género en general.

Sin embargo, podemos identificar dos elementos que deben existir en un relato para que este pueda definirse como “un relato policial”: la trama debe organizarse en torno a un caso, y el protagonista debe asumir el rol de investigador. En todo relato policial, el protagonista (generalmente un detective o policía) investiga un crimen cometido por un autor desconocido, en circunstancias sospechosas. El hecho delictivo, realizado en claro quebranto de la ley, puede ser de cualquier tipo: asesinato, robo, chantaje, etc.

Debido a que la narración coincide con una investigación policial, la estructura de este tipo de relatos es inversa a aquella de la narrativa tradicional: en lugar de avanzar hacia el futuro, el relato policial comienza contando un delito, y luego se procede a descubrir las condiciones en que este se realizó, y a su autor. Así, el “tiempo” transcurre en los dos sentidos: mientras que la investigación avanza hacia el futuro, la resolución del misterio viaja en sentido opuesto, hacia el pasado.

 

Tipos de policial

Si bien todo relato policial debe involucrar un caso y tener como protagonista a un investigador, estos elementos pueden adquirir modalidades diversas. Según el tipo de crimen y las características del detective, es posible distinguir dos tipos de policial:

 

  1. El policial clásico o policial de enigma:

En este tipo de relatos, el crimen es tratado como un problema matemático y, por lo tanto, se ve separado de su motivación social. Aunque los delitos que se narran pueden ser de cualquier tipo (incluso violentos asesinatos), se evita la alusión a cualquier tipo de detalle morboso.

El detective es un investigador amateur (un autodidacta que no ha recibido la formación profesional de un policía) a quien le interesan los enigmas, y que lleva adelante la pesquisa por amor a la verdad. Como el caso se presenta como un enigma (o como un problema matemático), el detective, que es un razonador nato, lo resuelve a partir de la observación de las pistas y de la deducción. No utiliza la violencia, sino su propio cerebro.

Otra cuestión relativa a este tipo de policial es que el caso suele tener lugar en espacios interiores y cerrados, por lo que la investigación se circunscribe a este, y no presenta posibilidades ilimitadas.

 

  1. El policial negro o policial de acción:

En este tipo de relatos, el crimen pone de manifiesto un problema social y, por esta razón, la motivación del delito es central. Las raíces socioculturales de la delincuencia adquieren un lugar destacado y se toma en cuenta tanto la vida del criminal, como las razones por las cuales llevó adelante el delito. Así, la importancia del proceso de identificación del culpable se va desplazada.

Se trata de textos sumamente violentos que describen con detenimiento la escena del crimen, y en los cuales es frecuente la violencia y el derramamiento de sangre. Además, los crímenes ya no tienen lugar en cuartos cerrados, sino que se desatan en las calles, generalmente en los bajos fondos urbanos.

El detective es un profesional, que trabaja por una paga. No es un razonador puro, sino que se guía por corazonadas y se introducen en el mundo del hampa para resolver el caso; si es necesario, lucha físicamente y recurre a métodos poco lícitos para hallar al culpable.

Esta entrada fue publicada en 2019, apuntes de clase, Segundo año, SEGUNDO TRIMESTRE. Guarda el enlace permanente.

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