Del amor y otros demonios: introducción a la novela

Para comenzar a trabajar con la novela de Gabriel García Márquez les propongo leer la introducción escrita y firmada por el autor (que se confunde entre textos y paratexto). En ella se da una explicación posible para el origen del libro:

El 26 de octubre de 1949 no fue un día de grandes noticias. El maestro Clemente Manuel Zabala, jefe de redacción del diario donde hacía mis primeras letras de reportero, terminó la reunión de la mañana con dos o tres sugerencias de rutina. No encomendó una tarea concreta a ningún redactor. minutos después se enteró, por teléfono de .que estaban vaciando las criptas funerarias del antiguo convento de Santa Clara, y me
ordenó sin ilusiones: «Date una vuelta por allá a ver qué se te ocurre».

(El histórico convento de las clarisas, convertido en hospital desde hacía un siglo, iba a ser vendido para construir en su lugar un hotel de cinco estrellas. Su preciosa capilla estaba casi a la intemperie por el derrumbe paulatino del tejado, pero en sus criptas permanecían enterradas tres generaciones de obispos y abadesas y otras gentes principales. El primer paso era desocuparlas, entregar los restos a quienes los reclamaran, y tirar el saldo en la fosa común, Me sorprendió el primitivismo del método. Los obreros destapaban las fosas a piocha y azadón, sacaban los ataúdes podridos que se desbarataban con sólo moverlos, y separaban los huesos del mazacote de polvo con jirones de ropa y cabellos marchitos. Cuanto más ilustre era el muerto más arduo era el trabajo, porque había que escarbar en
los escombros de los cuerpos y cerner muy fino sus residuos para rescatar las piedras preciosas y las prendas de orfebrería.

El maestro de obra copiaba los datos de la lápida en un cuaderno de escolar, ordenaba los huesos en montones separados, y ponía la hoja con el nombre encima de cada uno
para que no se confundieran. Así que mi primera visión al entrar en el templo fue una larga fila de montículos de huesos, recalentados por el bárbaro sol de octubre que se metía a chorros por los portillos del techo, y sin más identidad que el nombre escrito a lápiz en un pedazo de papel. Casi medio siglo después siento todavía el estupor que me causó aquel testimonio terrible del paso arrasador de los años.

Allí estaban, entre muchos otros, un virrey del Perú y su amante secreta; don Toribio de Cáceres y Virtudes, obispo de esta diócesis; varias abadesas del convento, entre ellas la madre Josefa Miranda, y el bachiller en artes don Cristóbal de Eraso, que había consagrado media vida a fabricar los artesonados. Había una cripta cerrada con la lápida del segundo marqués de Casalduero, don Ygnacio de Alfaro y Dueñas, pero cuando la abrieron se vio que estaba vacía y sin usar. En cambio los restos de su marquesa, doña Olalla de Mendoza, estaban con su lápida propia en la cripta vecina. El maestro de obra no le dio importancia: era normal que un noble criollo hubiera aderezado su propia tumba y que lo hubieran sepultado en otra.

En la tercera hornacina del altar mayor, del lado del Evangelio, allí estaba la noticia. La lápida saltó en pedazos al primer golpe de la piocha, y una cabellera viva de un color de cobre intenso se derramó fuera de la cripta. El maestro de obra quiso sacarla completa con la ayuda de sus obreros, y cuanto más tiraban de ella más larga y abundante parecía, hasta que salieron las últimas hebras todavía prendidas a un cráneo de niña. En la hornacina no quedó nada más que unos huesecillos menudos y dispersos, y en la lápida de cantería carcomida por el salitre sólo era legible un nombre sin apellidos: Sierva María de Todos los Ángeles. Extendida en el suelo, la cabellera espléndida medía veintidós metros con once centímetros.

El maestro de obra me explicó sin asombro que el cabello humano crecía un centímetro por mes hasta después de la muerte, y veintidós metros le parecieron un buen promedio para doscientos años. A mí, en cambio, no me pareció tan trivial, porque mi abuela me contaba de niño la leyenda de una marquesita de doce años cuya cabellera le arrastraba como una cola de novia, que había muerto del mal de rabia por el mordisco de un perro, y era venerada en los pueblos del Caribe por sus muchos milagros. La idea de que esa tumba pudiera ser la suya fue mi noticia de aquel día, y el origen de este libro.

Gabriel García Márquez
Cartagena de Indias, 1994

Consigna: así como García Márquez se inspiró con la historia de la marquesita, trataremos de hacer lo mismo. Por eso, la consigna de trabajo del día es imaginar una breve historia en la que la protagonista sea la pequeña de cabellera interminable.

Intervenciones de lo sobrenatural: la ciencia ficción

LA CIENCIA FICCIÓN

BUSCANDO UNA DEFINICIÓN

La ciencia ficción es un género basado en la idea del continuo desarrollo de la ciencia y las tecnologías. En los relatos de este género, los mundos que se crean son mundos posibles gracias a las conquistas de la ciencia y a la evolución tecnológica que los descubrimientos científicos traen aparejadas. La ciencia ficción se puede pensar, así, como un intento de describir y explorar el impacto que los avances científicos y tecnológicos pueden tener en la humanidad.

A este primer acercamiento a una definición de la ciencia ficción, podemos agregarle la cualidad de ser una literatura de anticipación: el escritor de ciencia ficción se anticipa a la ciencia porque se propone “inventar” un futuro probable.

La ciencia ficción reúne dos elementos que lo constituyen y que parecen contrapuestos: el mundo de lo racional, de las investigaciones científicas, por un lado, y el mundo de la fantasía, por el otro. Pero resulta importante tener en cuenta que no todos los fundamentos científicos que aparecen en estas historias son reales: tienen la “apariencia” de ser verdades, son verosímiles. En los relatos de ciencia ficción, la fantasía está limitada por las reglas del pensamiento científico. Por eso también se define al género como “la literatura de la imaginación disciplinada”.

LA DIFERENCIA CON LO MARAVILLOSO Y LO FANTÁSTICO

Pablo Capanna: “en la ciencia ficción, la imaginación está limitada por un pensamiento racional. Eventos que en el cuento maravilloso se explican por la magia, en la ciencia ficción se explican por los avances de la ciencia y la técnica”.

A diferencia del género fantástico, en la ciencia ficción siempre hay una explicación posible y racional para los acontecimientos narrados. La ciencia ficción exhibe un mundo posible, al que los avances de la ciencia han modificado hasta hacer irreconocible para el hombre actual.

UTOPÍAS Y DISTOPÍAS

La ciencia ficción imagina futuros posibles y, en el complejo mundo narrativo que crea, plasma los cuestionamientos de la humanidad frente a los grandes descubrimientos de la ciencia y tecnología: ¿todo avance científico conlleva algo positivo en sí mismo? ¿Tenemos conciencia de los peligros que pueden generar nuestros inventos?

El desarrollo del género se vio favorecido por cierta actitud optimista y esperanzada hacia el progreso de la ciencia; algunos tenían confianza en que los adelantos científicos remediarían injusticias y errores de la humanidad y que, al fin, el mundo viviría en paz. Sin embargo, otros advirtieron que los descubrimientos e inventos que maravillaban al mundo, en manos equivocadas podrían ser empleados para la destrucción de la humanidad.

Así, la especulación sobre el desarrollo científico ha llevado a distintas visiones del futuro:

UTOPÍA: es la representación de un mundo ideal posible, donde se ubica una sociedad plena de felicidad sustentada en virtudes, como la equidad y la justicia, pero que no existe en la realidad. Este mundo resulta, por la manera en que es retratado, una crítica del mundo presente en la medida en que pone en evidencia lo lejos que está la humanidad de alcanzar su plenitud.

DISTOPÍA: concibe un mundo ideal posible repleto de conflictos, donde sería indeseable vivir. Esta perspectiva pesimista sobre el futuro supone una mirada crítica de los errores y vicios en que están incurriendo los hombres, como por ejemplo el mal uso de los recursos naturales, la fe ciega en cualquier avance científico, los conflictos cada vez más violentos entre diferentes culturas.

UCRONÍA: es la representación de un mundo posible como consecuencia de una alteración arbitraria de determinados sucesos históricos. Este modo de imaginar el futuro se sustenta en la pregunta ¿qué hubiese pasado si…?, y encuentra como resultado relatos de mundos donde, por ejemplo, los dinosaurios nunca se hubieran extinguido.

ELEMENTOS PROPIOS DE LA CIENCIA FICCIÓN

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UNA LITERATURA DE ÉPOCA

La ciencia ficción es el producto de una época. Por eso, sus temas y postulados “envejecen” rápidamente. Por ejemplo, la ciencia ficción del siglo XIX que relata viajes espaciales, deja de ser novedosa para un lector de nuestra época.

Intervenciones de lo sobrenatural: el cuento maravilloso

La literatura fantástica se ha definido muchas veces por su oposición a la literatura realista: en un sentido amplio, se ha dicho que es aquella en la que se presentan elementos sobrenaturales.

Sin embargo, ahora sabemos que el género fantástico presenta ciertas características bien definidas. No siempre que interviene lo sobrenatural en un relato estamos frente a un texto fantástico.

Dependiendo de cómo se organice la intervención de lo sobrenatural, podremos identificar distintos géneros.

Vamos a ver otro ejemplo…

EL CUENTO MARAVILLOSO

Muchos estudiosos de la literatura han intentado caracterizar el cuento maravilloso, para poder identificar qué es lo que lo define como tal. Entre ellos, un teórico búlgaro llamado Tzvetan Todorov, quien se dedicó al estudio de la literatura fantástica, propuso una breve definición, que puede resultarnos útil para empezar a pensar el género: para él, el cuento maravilloso es aquel que evoca un universo donde lo sobrenatural tiene derecho a existir.

El cuento maravilloso presenta un mundo organizado de manera diferente al nuestro, un mundo distinto al mundo real, con características sobrenaturales: existen seres maravillosos, elementos mágicos y no se respetan las leyes de la naturaleza (por ejemplo, los animales pueden hablar). Quienes habitan en este mundo, no se sorprenden ante lo extraordinario; viven inmersos en la magia, y la aceptan como lo real. Y también el lector acepta el mundo sobrenatural del cuento maravilloso como algo posible, sin extrañarse ante la aparición de hadas, brujas, animales humanizados, objetos mágicos y otras maravillas.

Este universo mágico existe fuera de nuestro mundo y fuera de nuestro tiempo; por lo tanto, los cuentos maravillosos no presentan coordenadas espaciotemporales que se identifiquen con nuestra realidad. Existe cierta imprecisión en cuanto al tiempo en que transcurre la historia, aunque generalmente se remite a un pasado lejano (lo que puede reconocerse en la frase típica de apertura de los cuentos maravillosos: “Había una vez”). Y también el espacio geográfico es indeterminado, identificándose únicamente escenarios prototípicos (como el bosque, el castillo, el prado o la montaña), que no se sabe dónde se localizan. La estructura de los cuentos maravillosos es muy siempre, y los motivos que tratan suelen ser recurrentes: se reiteran los viajes o las búsquedas emprendidas por los protagonistas, la ruptura de prohibiciones, y las pruebas a ser superadas por el héroe. Además, los personajes son prototípicos, pues en todos los cuentos encontramos los mismos: las princesas y príncipes, los jóvenes valientes, las hadas madrinas y otros ayudantes mágicos, los ogros, los dragones, las madrastras malvadas y los animales parlantes son algunos de los más recurrentes. Ellos presentan sus características personales muy exacerbadas, lo que permite que se efectúen fuertes contrastes entre los distintos personajes de un cuento, oponiéndose los buenos (siempre protagonistas) a los malvados, los jóvenes a los viejos, los hermosos a los horrendos.

 

El cuento popular y el cuento infantil

Los cuentos maravillosos existen desde hace miles de años, incluso antes de haber sido registrados por escrito. Solían transmitirse oralmente, de generación en generación, y sus destinatarios no eran solamente los niños: eran una parte importante de la cultura popular, pues permitían la transmisión de sus valores, ideas y verdades. Al pertenecer al ámbito de la oralidad, existían múltiples variantes de cada cuento, pues cada orador podía realiza algunas modificaciones, agregando elementos propios, y dejando fuera otros. Además, al pasar de país en país, sufrían metamorfosis importantes, para adaptarse a cada cultura. Luego, fueron recogidos por los folcloristas, y fijados por escrito. Muchos relatos fueron registrados independientemente por más de un folclorista, lo que dio lugar a que existan distintas versiones de una misma historia (por ejemplo, la historia de la Cenicienta puede leerse por autores como Perrault, los hermanos Grimm, el ruso Afanásiev, entre otros).

Si bien el hecho de que existan versiones escritas ha generado que los relatos se estabilicen en cierto grado, eso no quiere decir que ellos no hayan continuado evolucionando. De hecho, hoy en día conocemos versiones de los cuentos con grandes variaciones respecto de las primeras versiones escritas. Esto se debe, en gran medida, a que los cuentos que antes no estaban dirigidos a los niños, comenzaron a asociarse a los infantes, y por eso se fueron suavizando y haciendo menos severos. Por ejemplo, cuando los cuentos de los hermanos Grimm, los más importantes folcloristas alemanes, comenzaron a recibir una fuerte atención por parte del público infantil, decidieron titular su antología como Cuentos de los niños y el hogar. Pero recibieron duras críticas por las historias perversas que presentaban a los niños, al punto de verse en la necesidad de modificarlas para volverlas más afines a la sensibilidad propia de los infantes.

 

La denominación del cuento maravilloso como “cuento de hadas”

Los cuentos maravillosos han recibido el nombre de “cuento de hadas” (en francés: “contes des fées” y en inglés: “fairy tale”). Sin embargo, no todos los cuentos agrupados bajo esta denominación involucran la presencia de un hada; de hecho, hay consenso entre los críticos literarios en que la naturaleza del cuento no depende de la aparición de hadas en él.

Uno de los estudiosos de la literatura maravillosa que se ha expresado en este respecto ha sido el escritor de El señor de los anillos, J.R.R. Tolkien, para quien la definición de un cuento como “cuento de hadas” no depende de que existan hadas como personajes, sino de que las historias transcurran en “Faërie”, la tierra de las hadas, los duendes, los elfos, los príncipes y las princesas, y no solamente especies mágicas sino también muchas otras maravillas.

Hoy en día, existe la expresión coloquial “un final de cuento de hadas”, haciendo referencia a un final feliz. Sin embargo, y a pesar de que en el imaginario colectivo los cuentos maravillosos concluyen con un final feliz, no todas estas narraciones terminan de esa manera. Los finales de los cuentos maravillosos, especialmente los de los relatos recogidos por los folcloristas, suelen ser mucho más crudos de lo que uno podría prever.

Intervenciones de lo sobrenatural: el relato fantástico

Cuando en un texto lo sobrenatural irrumpe… ¿estamos frente a un relato fantástico? ¿siempre?

Para poder analizar los relatos que estamos leyendo desde el punto de vista del genérico, será necesario leer un poco  sobre el género fantástico…

 

Un intento de definir la literatura fantástica

La literatura fantástica se ha definido muchas veces por su oposición a la literatura realista: en un sentido amplio, se ha dicho que es aquella en la que se presentan elementos sobrenaturales. Así entendida la terminología, se podría afirmar que el cuento maravilloso es un tipo de relato propio de esta literatura. Sin embargo, hablar de la literatura fantástica como género implica hacer referencia a un tipo de relato particular, con sus características y elementos propios, en el cual el elemento extraordinario aparece en condiciones específicas.

Por eso, en un sentido más restringido, podríamos pensar el relato fantástico como aquel que, aunque toma lugar en un contexto realista, presenta un acontecimiento extraordinario. Es decir que podemos definir lo fantástico como un quiebre de la realidad cotidiana.

A diferencia de los personajes propios de los cuentos maravillosos, que viven en una tierra mágica, los personajes que aparecen en la literatura fantástica viven en un universo que el lector puede fácilmente identificar como propio. Pero, en un determinado momento de la narración, un elemento extraño y sobrenatural se introduce en sus vidas. Y, tanto para ellos como para el lector, esta aparición resulta perturbadora, tanto por lo repentina como por lo inexplicable.

En todo texto fantástico, se presenta un intento por explicar de manera racional un acontecimiento que se resiste a tal esclarecimiento, dejando únicamente una duda respecto de su origen.

Esta sensación de ambigüedad en relación con la naturaleza de lo sucedido se logra utilizando recursos tales como:

  • El uso de expresiones como “tal vez”, “quizás”, “acaso”, “parecía”, etc.

 

  • La voz del narrador (generalmente un narrador-protagonista) que se cuestiona acerca de la realidad de lo que experimenta.

 

  • La inclusión de personajes que experimentan situaciones traumáticas, que podrían derivar en alucinaciones, locura o ensoñaciones.

 

La definición de Tzvetan Todorov

Muchos teóricos se han dedicado al estudio de la literatura fantástica. Uno de ellos ha sido el búlgaro Tzvetan Todorov quien, en su obra Introducción a la literatura fantástica, se ocupó de delimitar los alcances del género para lograr una definición más ajustada.

Para él, lo que define al relato fantástico es la vacilación que experimentan los personajes de una narración ante un acontecimiento extraño que rompe con las leyes de lo real; duda que es compartida por el lector. Así, sólo se podría hablar del efecto fantástico mientas que sea posible titubear entre dos explicaciones para un mismo hecho: una racional y una sobrenatural.

A partir de esta premisa, Todorov opone lo que él llama fantástico puro a otros dos conceptos lindantes: lo extraño y lo maravilloso. Si el fenómeno que parecía sobrenatural se explica de manera racional al final del relato, entonces estaríamos en el terreno de lo insólito o extraño. Lo que a primera vista parecía escapar a las leyes de la naturaleza resulta no ser otra cosa que un engaño de los sentidos, explicable por estas mismas leyes. En cambio, si el fenómeno recibe una explicación que remite a leyes que se oponen a la realidad conocida, entonces estaríamos en el ámbito de lo maravilloso.

Sin embargo, Todorov reconoce que los límites no resultan nunca tan claros, y por eso propone zonas lindantes, que no podrían identificarse claramente con ninguna de las tres categorías. Así, llama fantástico-insólito al relato que, si bien explica racionalmente las dudas suscitadas por algún hecho, abunda en coincidencias sospechosas, convirtiendo en poco probable la explicación dada. Por otra parte, llama fantástico-maravilloso al texto que acepta la interpretación irracional tras la vacilación inicial. La diferencia con lo maravilloso puro residiría, entonces, en que allí los eventos sobrenaturales son parte de la realidad del relato, y no reciben reacción particular por parte de los personajes o del lector.

 

El fantástico y la ciencia ficción

El fantástico comparte elementos con otro género que, hasta ahora, no hemos mencionado: la ciencia ficción.

Ambos géneros presentan elementos cuya lógica se contradice con el funcionamiento de la realidad conocida. La diferencia radica en la explicación que cada uno propone para estos elementos extraordinarios: mientras que el fantástico plantea una posible explicación a través de fuerzas sobrenaturales, la ciencia ficción provee causas “cientifizadas” que pretenden adaptarse a la racionalidad del orden conocido, y que incluso aparecen como posibles en el futuro del mundo real.

La Cautiva: un poco de información

Para leer un texto como La Cautiva, y poder entenderlo como una obra fundacional de la literatura argentina, es necesario contar con cierta información. Tendremos que revisar algo de historia, visitar la vida de su autor y conocer nociones indispensables sobre el género.

Empecemos con la biografía de Esteban Echeverría:

Esteban Echeverría 1805-1851

José Esteban Antonio Echeverría nació el 2 de septiembre de 1805, en una Buenos Aires todavía colonial que no había sufrido siquiera el desembarco de los ingleses. Hijo de José Domingo Echeverría, comerciante vasco, y de Martina Espinosa, porteña, afronta desde su primera infancia la muerte prematura de su padre. Más tarde, gustará recordar su adolescencia desde una mirada romántica: la de un joven rebelde y transgresor que, con su conducta, decepciona a la madre.

En 1822, el mismo año en que muere su madre, Echeverría comienza a tomar contacto con las lecturas propias de un joven intelectual de principios del siglo XIX. Estudia, entre otras disciplinas, latín y filosofía en el Departamento de Estudios Preparatorios de la reciente Universidad, producto de las reformas efectuadas por la política cultural del gobierno de Rivadavia. Además de recibir instrucción sobre francés, historia y pintura, en 1824 es dependiente de Aduana del establecimiento de Sebastián Lezica y Félix Piñeyro. Paradójicamente, este interés por el comercio enlaza al futuro escritor con su educación europea: sus jefes, al reconocer sus condiciones intelectuales, lo impulsan a viajar a Francia. Instalado ya en el faro de la cultura de la época, es recibido en París como becario para estudiar en el Ateneo. Lee a Goethe, Schiller y a Lord Byron. Toma contacto con obras del romanticismo alemán, que se está imponiendo, y con el socialismo utópico del conde de Saint-Simon, filósofo que funcionará como base de los primeros escritos de Echeverría y de Juan Bautista Alberdi. De este período es Ilusiones, su primera incursión en la poesía.

Tal vez por razones económicas –y encontrándose sus estudios aún incompletos-, abandona París en julio de 1830. Había salido de su país como “comerciante” y, a su regreso, es registrado como “literato”. Un cambio más que significativo.

En esta etapa el autor construye su figura de poeta. Publica en La Gaceta Mercantil, de manera anónima, dos poemas que luego integrarán Las consuelos (1834). Otras publicaciones en el Diario de la Tarde lo van acercando al estrecho núcleo de jóvenes intelectuales rioplatenses. En 1832, cuando edita Elvira o la novia del Plata, pasa casi inadvertido, pero, más tarde, el texto será cargado con un valor fundamental: se trata del primer poemario en lengua española que adhiere al proyecto estético romántico.

1837 es el año clave en la vida del poeta. Con Juan Manuel de Rosas en el gobierno de la provincia de Buenos Aires desde 1835, los grupos intelectuales no oficialistas comienzan a verse amenazados. En este contexto surge el Salón Literario, asociación cultural que sesionaba en la librería de Marcos Sastre y donde se leyó, en su primera reunión del 26 de junio, la “primera parte” de La cautiva, entonces inédito. Aparece, junto con otros poemas, bajo el título de Rimas en septiembre de ese mismo año, en el momento en que Sastre le ofrece a Echeverría la dirección del Salón. Es indudable que muchos lo consideran ya un líder intelectual. Tanto sus lecturas como las de algunos de sus compañeros denotan un esfuerzo por apelar a las esferas de poder, sin declarárseles todavía en desacuerdo y apartándose de la antonimia unitarios/federales. Después del cierre del Salón, a causa de veladas amenazas, el grupo de intelectuales luego conocido como “Generación del 37” se nuclea alrededor de la Asociación de la Joven Argentina, otra agrupación literaria formada en junio del año siguiente, ya de carácter clandestino. Sucesos históricos como la invasión del general Lavalle a la provincia terminan de definir posiciones políticas en el grupo, que toma una marcada tendencia unitaria.

Producto de estos últimos momentos de retiro en una estancia cerca de Luján, Los Talas, perteneciente a uno de sus hermanos, es probablemente El matadero, texto publicado muchos años después de la muerte de su autor, en 1871. Cuando se embarca hacia Colonia y se desplaza luego hacia Montevideo, inicia la etapa del exilio, de espaciada producción literaria. Echeverría reúne también la “Asociación de Mayo”, en clara continuidad con la agrupación porteña que el exilio había fragmentado. Ya enfermo y sobre el final de su vida, es designado miembro del Instituto de Instrucción Pública de Montevideo. En 1849 integra en Consejo de la Universidad de esa ciudad.

Los imprevisibles juegos de azar quisieron que Echeverría falleciera del 19 de enero de 1851, un año antes de la derrota, en Caseros, de Rosas –a quien había combatido sobre todo con la palabra.

Los críticos del siglo siguiente reconocieron el carácter fundacional de dos textos como La cautiva y El matadero, que inauguraron otra forma de decir en la literatura argentina.

 

 

La introducción a un clásico: Surcando la tarde dorada

Surcando la tarde dorada

 

A través de la tarde dorada

sin esfuerzo el agua nos lleva por nuestra parte,

pues los que empujan los remos

son unos bracitos menudos

que intentan, con sus manecitas

guiar el curso errante de nuestra barca.

Pero, ¡qué crueles las tres!

ya que sin reparar en el apacible tiempo

ni en el ensueño de la hora presente,

¡exigen un cuento de una voz que apenas tiene aliento,

tanto que ni una pluma podría soplar!

Pero, ¿qué podría una voz tan débil

contra la voluntad de las tres?

La primera, dominante, dicta su decreto:

“¡Que comience el cuento!”

La segunda, con tono más amable, solicita

que el cuento no sea tonto,

mientras que la tercera detiene la historia

nada más que una vez por minuto.

Logrado al fin el silencio,

con la imaginación nos lleva,

en pos de esa niña soñada,

por un nuevo mundo, de hermosas maravillas

en el que hasta los pájaros y las bestias hablan

con voz humana, y ellas casi se creen estar allí de veras.

Y cada vez que el narrador intentaba,

agotada ya la fuente de su inspiración,

aplazar la narración para el día siguiente,

y decía: “El resto para la próxima vez”,

las tres, a coro decían: “¡Ya es la próxima vez!”

Y así fue surgiendo el “País de las Maravillas”,

poquito a poco, y una a una,

el cincelado de sus extrañas aventuras.

Y ahora, que el relato toca a su fin,

también el timón de la barca nos guía al hogar,

¡una alegre tripulación, bajo el sol que se pone!

Alicia, recibe este cuento infantil.

Ponlo con tu mano pequeña y amable

donde descansan los cuentos infantiles,

entrelazados en mística guirnalda de la memoria,

como las flores ya marchitas.

Es la ofrenda de un peregrino

que las recogió en tierras lejanas.

 

Para analizar – Surcando la tarde dorada

 

 

Las hermanas Ocampo

Durante el Segundo Trimestre, vamos a trabajar con el siguiente tema:

La mujer en la literatura: el rol de las hermanas Ocampo en el campo literario argentino

Para eso, vamos a trabajar con diversos materiales:

  1. Estudiaremos su biografía: Las hermanas Ocampo
  2. Trabajaremos con textos de Victoria que se preguntan por el rol de la mujer: la mujer y su expresión
  3. Analizaremos algunos cuentos de Silvina, que presentan figuras femeninas muy particulares: Ana Valerga, Clotilde Ifrán y La boda
  4. Leeremos una novela que Silvina Ocampo publicó junto a su marido, Adolfo Bioy Casares: Los que aman, odian