Para refrescar la polémica sobre el boom latinoamericano

Consigna de trabajo grupal:

1. Juntarse en grupos de 4
2. Armar un debate entre dos supuestos escritores que presenten puntos de vista diferentes sobre el boom
3. Actuar el debate. Dos actuarán de los autores, uno será el mediador y el cuarto estará encargado de la filmación y dirección.

Publicado en 2019, consignas de trabajo, Cuarto año, SEGUNDO TRIMESTRE | Deja un comentario

Nueva consigna de escritura: el caso policial

Al comenzar a estudiar el género policial consideramos la siguiente afirmación: 

 

«podemos identificar dos elementos que deben existir en un relato para que este pueda definirse como «un relato policial»: la trama debe organizarse en torno a un caso, y el protagonista debe asumir el rol de investigador. En todo relato policial, el protagonista (generalmente un detective o policía) investiga un crimen cometido por un autor desconocido, en circunstancias sospechosas. El hecho delictivo, realizado en claro quebranto de la ley, puede ser de cualquier tipo: asesinato, robo, chantaje»

 

Hace unas semanas creamos una de «las patas» del relato, el investigador. Así que ahora tenemos que crear la otra. 

 

CONSIGNA DE TRABAJO: imaginar un CASO policial que pueda ser presentando a su investigador. 

Dividir la tarea en tres partes: 

  1. Imaginar el crimen en su totalidad (autor, circunstancias, motivo)
  2. Considerar sólo aquello que será conocido para quien presente el caso al investigador. En este caso no se debe incluir, entre otras cosas, al autor del hecho. Pero sí se tiene que pensar en las pistas que servirán para guiar al investigador hacia la correcta resolución del caso. 
  3. Redactar como si fuera parte de un cuento policial, la presentación del caso al detective y el pedido de su resolución. 

ATENCIÓN: recuerden que su investigador es un personaje típico del policial clásico. Por lo tanto, el caso también debe corresponder a este tipo de relato policial.

Publicado en 2019, consignas de trabajo, Segundo año, SEGUNDO TRIMESTRE | Deja un comentario

Para repasar un tema teórico: el boom latinoamericano

El BOOM o BUM latinoamericano:

apunte – el boom

Videos que pueden ayudar:

Cortázar:

A fondo sobre el boom:

(especialmente: Sabato, Roa Bastos, Barral, Donoso, Vargas Llosa, Borges)

Publicado en 2019, apuntes de clase, Cuarto año, SEGUNDO TRIMESTRE | Deja un comentario

Escritura colaborativa

Luego de leer en libro El coronel no tiene quien le escriba de Gabriel García Márquez, vamos a realizar un trabajo grupal.

Escritura colaborativa de un ensayo argumentativo que desarrolle la siguiente hipótesis: El coronel no tiene quien le escriba es un libro que participa del bum latinoamericano.

Pasos a seguir:

1. Juntarse en grupos y generar una introducción al ensayo.

Tener en cuenta que la introducción (que puede constar de uno o más párrafos) debe introducir y contextualizar la hipótesis. En este sentido, será interesante que den cuenta de lo que fue el bum, y que también expliquen lo que no fue (un género literario con características propias). Deben preguntarse qué elementos compartieron los textos representantes de este movimiento, y deben dar cuenta de esto en la introducción.

Ayuda: el bum latinoamericano dio a conocer el continente, y lo puso en el mapa. Por lo tanto, los libros que formaron parte del bum consideraron aquellas características propias de Latinoamérica.

Al escribir la introducción, el grupo decidirá la voz del ensayo (quién habla en el ensayo: 1era singular, 1era plural, impersonal). Y está voz se mantendrá a lo largo de todo el trabajo.

2. De manera individual, tendrán que desarrollar un argumento para generar el cuerpo del trabajo.

Cada alumno recibirá una cita, y tendrá que organizar su argumentación en torno a ella. Las citas expresan características propias del continente latinoamericano, y cada integrante del grupo recibirá una cita relacionada con un aspecto en particular (política, economía, cultura, naturaleza).

Para realizar el argumento los alumnos tendrán que leer su cita y pensar a qué aspecto propio de Latinoamérica los remite (ej. Habla de la pobreza, nos remite a un aspecto económico). Luego podrán desarrollar el argumento teniendo en cuenta el aspecto que deben desarrollar.

Pueden incluir nuevas citas.

3. En grupo los alumnos unirán el trabajo y agregarán los conectores pertinentes para que el texto tengo un hilo conductor. Revisarán que el trabajo mantenga siempre la misma voz y el mismo registro (que se establecieron en la introducción). Decidirán el orden de los argumentos.

4. En grupo, generarán una conclusión a partir del trabajo realizado por todos de manera individual.

 

Grupo 1: Abril, Juana, Sol, Juan, Ramiro

Grupo 2: Trinidad, Sofía, Gonzalo, Oliverio, Francisco A.

Grupo 3: Valentina, Olivia, Bautista, Francisco M.

Grupo 4: Anouk, Belén, Tomás, Marcos

Grupo 5: Lucía, Bianca, Luz, Matías

 

Publicado en 2019, consignas de trabajo, Cuarto año, SEGUNDO TRIMESTRE | Deja un comentario

Consigna de escritura para trabajar juntos

La consigna para la clase de este jueves será la siguiente:

Crear un personaje característico del relato policial clásico y describirlo.

ACLARACIONES: la descripción debe ser completa (debe consignar las características físicas y psicológicas del personaje) y debe pensarse como una descripción literaria (diferente, por ejemplo, a aquellas que pueden encontrarse en los libros de ciencia).

Y UNA IDEA MÁS: el que se anime puede incluir, además, un dibujo que acompañe la descripción.

DEBEN CREAR UNA ENTRADA EN SUS BLOGS CON EL TÍTULO: «UN PERSONAJE DEL POLICIAL CLÁSICO:

 

A continuación, presento mi propio personaje:

La señorita Broom

Usted está buscando un investigador privado, ¿estoy en lo cierto? No me pregunte cómo me enteré, pero lo sé y conozco a alguien que puedo recomendarle: la señorita Broom.

Seguramente en este momento usted se esté preguntando si la conoce. Pues yo puedo responderle con seguridad que jamás la ha visto.

¿Qué cómo lo sé? Pues si la hubiese visto, lo recordaría. La señorita Broom es un personaje inolvidable…

Y ahora que sabe que no la conoce debe estar creando, en su mente, una imagen para hacer coincidir con el nombre. Pero, muy posiblemente, su imaginación va a crear una imagen falsa.

Déjeme ayudarlo:

Por empezar, usted debe estar pensando que estamos hablando de una mujer muy joven, pero se equivoca. La señorita Broom no lleva el título de “señorita” por su corta edad, sino porque aún es soltera.

¿Se pregunta por qué? No se preocupe, muchos lo hacen. Muchos se han atrevido a preguntárselo a ella, y ella no duda en replicar: “no crean que no me he casado porque no he podido. Si no tengo marido es porque nunca conseguí uno”. Quizás usted ahora sienta pena por ella, pero no debería, La señorita Broom no da pena; es una mujer fuerte, severa y muy segura de sí misma. No lo olvide.

Pero volviendo a la cuestión de su edad… debo aclararle que no la sé con exactitud, la señorita Broom nunca la diría. Sin embargo, podemos ver que cada vez mas canas van invadiendo su cabeza, colocándose distraídamente por cualquier lado y con más decisión en la sienes, y dándole a su melena un aspecto aún más electrizado que el que ya tiene por naturaleza.

Muchos creen que es ese pelo el que le confiere a la señorita Broom un aspecto de escoba, pero se equivocan. El pelo es tan solo uno de los muchos rasgos que la asemejan a este objeto de uso doméstico. Sus piernas flacas y kilométricas, su torso alargado y su cuello estirado poseen esa longitud propia del palo de escoba. Ayuda, además, a esta identificación el hecho de que la señorita Broom elija siempre ropas color marrón claro, casi del color de la madera, y que siempre lleve los brazos pegados al cuerpo. La palidez amarillenta de su tez, combinada con su melena rubia, se asemeja a la paja y completa la imagen. Pero aquello que hace que quien mire a la señorita Broom recuerde inmediatamente a una escoba no es sólo su aspecto físico, sino también su manera de moverse: la señorita Broom no camina, se desliza. Jamás levanta los pies.

¿Está desconcertado? Lo veo en su cara. Sé lo que está pensando. Usted se está preguntando qué me lleva a recomendarle, para resolver su caso, a una vieja flacucha que se arrastra por el piso y que, probablemente, encontrará una enorme dificultad en salir a la calle, en buscar evidencia, en perseguir a los sospechosos. Pues escuche bien; la señorita Broom no hará nada de todo eso. La señorita Broom es una señorita: no se ensuciará las manos jamás.

No le ha gustado escuchar esto, lo sé. Sé que usted ha puesto a mucha gente a tratar de resolver su caso, sé que tiene a la policía trabajando en ello y sé que pensará que si ninguno de ellos, que han trabajada arduamente, ha logrado nada, menos aún lo conseguirá alguien desde la distancia. Reconozco, en su cara, el escepticismo.

Pero vaya a verla y cuéntele su caso; explíquele lo que sabe, lo que tiene. Quizás ella le haga alguna pregunta más, quizás le pida hablar con algún testigo o ver algún objeto relacionado con la causa, quizás se tome un día o dos… y luego resolverá su caso.

Usted se estará preguntando cómo; cómo una mujer podrá, desde la distancia, descubrir la verdad. Qué la hace tan distinta y tan especial como para lograr lo que nadie ha logrado. Pues puedo responderle.  Es su cerebro, su enrome, brillante y misterioso cerebro, lo que la hace única. Usted le contará su caso y ella pensará, razonará, no hará otra cosa. Pero, se lo aseguró, resolverá el enigma.

Esta entrada fue publicada en tareas.
Publicado en 2019, consignas de trabajo, Segundo año, SEGUNDO TRIMESTRE | Deja un comentario

Un poco de información sobre el género policial

¿Qué define al relato policial?

El relato policial gozó, a lo largo de los años, de una gran difusión. Muchos escritores eligieron escribir dentro de este género, lo que tuvo como consecuencia la generación de distintos tipos de relatos, que variaban de acuerdo con las características personales del autor, la época en la que escribió y la corriente a la que perteneció. Por eso, resulta imposible pensar en una serie de categorías que puedan identificarse como propias del género en general.

Sin embargo, podemos identificar dos elementos que deben existir en un relato para que este pueda definirse como “un relato policial”: la trama debe organizarse en torno a un caso, y el protagonista debe asumir el rol de investigador. En todo relato policial, el protagonista (generalmente un detective o policía) investiga un crimen cometido por un autor desconocido, en circunstancias sospechosas. El hecho delictivo, realizado en claro quebranto de la ley, puede ser de cualquier tipo: asesinato, robo, chantaje, etc.

Debido a que la narración coincide con una investigación policial, la estructura de este tipo de relatos es inversa a aquella de la narrativa tradicional: en lugar de avanzar hacia el futuro, el relato policial comienza contando un delito, y luego se procede a descubrir las condiciones en que este se realizó, y a su autor. Así, el “tiempo” transcurre en los dos sentidos: mientras que la investigación avanza hacia el futuro, la resolución del misterio viaja en sentido opuesto, hacia el pasado.

 

Tipos de policial

Si bien todo relato policial debe involucrar un caso y tener como protagonista a un investigador, estos elementos pueden adquirir modalidades diversas. Según el tipo de crimen y las características del detective, es posible distinguir dos tipos de policial:

 

  1. El policial clásico o policial de enigma:

En este tipo de relatos, el crimen es tratado como un problema matemático y, por lo tanto, se ve separado de su motivación social. Aunque los delitos que se narran pueden ser de cualquier tipo (incluso violentos asesinatos), se evita la alusión a cualquier tipo de detalle morboso.

El detective es un investigador amateur (un autodidacta que no ha recibido la formación profesional de un policía) a quien le interesan los enigmas, y que lleva adelante la pesquisa por amor a la verdad. Como el caso se presenta como un enigma (o como un problema matemático), el detective, que es un razonador nato, lo resuelve a partir de la observación de las pistas y de la deducción. No utiliza la violencia, sino su propio cerebro.

Otra cuestión relativa a este tipo de policial es que el caso suele tener lugar en espacios interiores y cerrados, por lo que la investigación se circunscribe a este, y no presenta posibilidades ilimitadas.

 

  1. El policial negro o policial de acción:

En este tipo de relatos, el crimen pone de manifiesto un problema social y, por esta razón, la motivación del delito es central. Las raíces socioculturales de la delincuencia adquieren un lugar destacado y se toma en cuenta tanto la vida del criminal, como las razones por las cuales llevó adelante el delito. Así, la importancia del proceso de identificación del culpable se va desplazada.

Se trata de textos sumamente violentos que describen con detenimiento la escena del crimen, y en los cuales es frecuente la violencia y el derramamiento de sangre. Además, los crímenes ya no tienen lugar en cuartos cerrados, sino que se desatan en las calles, generalmente en los bajos fondos urbanos.

El detective es un profesional, que trabaja por una paga. No es un razonador puro, sino que se guía por corazonadas y se introducen en el mundo del hampa para resolver el caso; si es necesario, lucha físicamente y recurre a métodos poco lícitos para hallar al culpable.

Publicado en 2019, apuntes de clase, Segundo año, SEGUNDO TRIMESTRE | Deja un comentario

Construyendo nuestro eportfolio

Este año tenemos una propuesta distinta: vamos a construir un eportfolio (en realidad, cada uno va a crear su propio eportfolio). El año pasado, los chicos de 4to año 2018 comenzaron con esta experiencia de la mano de Pat Chujman. Pero este año tenemos una novedad… ustedes van a tener que crear un eportfolio bilingüe.

¡Todo un desafío!

Antes de ponernos manos a la obra, tenemos que poder responder una pregunta fundamental:

¿Qué es un eportfolio?

Para poder responder y responderse esta pregunta, Pat les dejó algo de información y una consigna de trabajo. Siempre que tengan dudas, pueden volver a esta entrada en el glob de Pat: http://pchujman.cumbresblogs.com/2019/04/14/your-learning-eportfolio/

Una vez que hayan terminado este trabajo podrán decir que dieron comienzo a su eportfolio.

Pero… ¿qué más vamos a incluir en nuestros eportfolios?

A continuación les dejo algunas especificaciones que nos permitirán comenzar a comprender el trabajo del año:

Si bien existen distintos tipos de eportfolios, nosotros vamos a trabajar sobre uno un particular: el eportfolio de experiencia. Esto quiere decir que ustedes tendrán que elegir algunas de las experiencias de clase para presentar y compartir.

¿Cuáles? Las que ustedes elijan; las que más hayan disfrutado, o los hayan hecho sentir orgullosos. También puede ser que elijan alguna sobre la que tengan algo que decir, aunque no haya sido su experiencia preferida. Ustedes encontrarán sus propios criterios de selección.

Eso sí, las actividades deben corresponder a sus clases de Literatura o Literature.

¿Cuántas? Tendrán que presentar un mínimo de 10 experiencias de clase: 3 del primer trimestre, 4 del segundo y 3 del tercero. Para que su eportfolio sea realmente bilingüe, les pedimos que seleccionen experiencias de ambas materias: mínimo 4 actividades de cada materia (es decir que presentarán 5 y 5 o 4 y 6).

¿Dónde? En el blog, por supuesto. Por eso, desde ya les pedimos que vayan creando la categoría eporfolio.

¿Cómo? Para presentar cada experiencia de clase van a seguir 3 pasos.

Los 3 pasos para presentar una experiencia de clase en el eportfolio

Paso 1

Contar la experiencia de clase punto por punto, dando cuenta de la consigna y de los trabajos realizados. Por último, mostrar el producto final (ensayo, cuento, poster, video).

Paso 2

Presentar una reflexión personal del trabajo realizado (una reflexión sobre el aprendizaje). En cada caso tendrán que poder responderse si aprendieron algo nuevo, qué aprendieron, cómo aprendieron mejor, por qué la actividad les resulto productiva, qué no aprendieron, por qué, qué tendrían que haber hecho para aprovechar mejor la actividad, cómo podrían haberla mejorado, cómo tendría que haber sido su participación en clase para obtener los mejores resultados posibles.

Paso 3

Conectar la actividad realizada con alguna otra cosa: puede ser con temas o actividades de otras clases o materias, o puede ser que establezcan un vínculo con elementos de su vida cotidiana, con textos que ustedes lean por su cuenta o películas, canciones, series que consuman. Todas las conexiones son válidas y los van a ayudar a poner en contexto los trabajos de clase. Lo que nosotros leemos, estudiamos y pensamos no existe por fuera y por separado de nuestra vida; tenemos que poder integrarlo como parte de nuestro conocimiento del mundo. Así, de alguna manera van a estar haciendo una reflexión sobre los temas de clase.

 

Esta es la idea general. A medida que pase el tiempo vamos a ir precisando nuevas especificaciones. Y yo voy a incluirlas en esta entrada, que los va a guiar a lo largo del trabajo. Ante cualquier duda, podemos recurrir a Pat, que seguramente podrá orientarnos mucho.

 

Y ahora sí… ¡a trabajar!

Publicado en 2019, Cuarto año, DHsecundaria, eportfolio2019 | Deja un comentario

El relato policial

Antes de empezar a leer la novela de Pablo de Santis…

¿Con qué piensan que nos vamos a encontrar?

Consigna de trabajo de anticipación: elaborar una lista con palabras correspondientes al campo semántico que pensamos encontrar.

¿Qué es el campo semántico?

RESPUESTA:

Para entrar en tema:

  1. Leer atentamente el siguiente cuento breve:

 

“Las aventuras de Johnnie Waverly “

En: Christie, Agatha: Primeros casos de Poirot (versión adaptada).

 

– Le ruego que vuelva a contarme toda la historia, Monsieur Waverly, y sin olvidarse de nada, por favor – le indicó Hércules Poirot al padre de pequeño Johnnie, recientemente secuestrado.

– Bien. Creo que el principio de todo esto fue la carta anónima que recibí hace diez días. Se me exigía la entrega de veinticinco mil libras, amenazando con raptar a Johnnie en caso contrario. Cinco días después recibí otra carta por el estilo: “Si no paga, su hijo será secuestrado el veintinueve”. Puse el caso en manos de Scotland Yard. No parecieron tomarlo muy en serio. El día veintiocho recibí la tercera carta. “No ha pagado. Su hijo será raptado mañana a las doce del mediodía. Y su rescate le costará cincuenta mil libras.” Volví a Scotland Yard. Esta vez parecieron algo más impresionados. Me aseguraron que tomarían todas las precauciones.

“Volví a casa mucho más tranquilo. No obstante, di orden de que no dejaran entrar a ningún extraño. Más a la mañana siguiente mi esposa no se encontraba bien; había sido envenenada. No estaba grave pero tardaría unos días en curarse. Al volver a mi habitación hallé una nota prendida en mi almohada, que contenía sólo tres palabras: “A las doce”. Enloquecí: alguien que vivía en mi propia casa estaba involucrado. Reuní a todos los criados y, perdido el dominio de mis nervios, los despedí a todos. Sólo había una persona en quien poder confiar: Tredwell, el mayordomo, que ha estado conmigo desde que yo era niño.

“El inspector llegó a eso de las diez y media de ese mismo día. Había dejado varios hombres apostados en el parque. Fui a buscar a Johnnie y con el inspector nos refugiamos en una habitación que llamamos la Cámara del Consejo. Hay un gran reloj y las manecillas señalaban casi las doce. De pronto el reloj comenzó a sonar y yo estreché a Johnnie contra mi pecho. Al dar la última campanada oyóse una gran conmoción fuera… gritos y carreras. El inspector abrió la ventana y el sargento se acercó corriendo.

“- Ya lo tenemos, señor – jadeó -. Estaba oculto entre los arbustos.

“Salimos corriendo a la terraza, olvidando a Johnnie. Allí, dos agentes sujetaban a un individuo que se debatía en un vano afán de escapar. Llevaba una nota dirigida a mí, que decía: “Debió haber pagado. Ahora el rescatar a su hijo le costará cincuenta mil libras. A pesar de todas sus precauciones, ha sido secuestrado a las doce del veintinueve”. Solté una risotada de alivio, pero al mismo tiempo oí el ruido de un motor de auto y un grito. Volví la cabeza. Por la avenida corría un coche a toda velocidad. Me estremecí de horror al ver los rizos rubios de Johnnie dentro del auto. Tredwell y yo estábamos lada a lado, horrorizados.

“Entonces oímos un sonido que nos sobresaltó, el de las campanas del reloj del pueblo. El inspector extrajo de su bolsillo el suyo: eran exactamente las doce. Como impulsados por un resorte, corrimos a la Cámara del Consejo; el reloj marcaba la hora y diez minutos. Alguien lo había adelantado deliberadamente, porque nunca se adelanta o atrasa. Es un reloj perfecto.

– Un problema muy grave, oscuro y encantador – murmuró el detective -. Lo investigaré con sumo placer. La verdad es que fue planeado… a la maravilla.

– Supongo que el resto debe conocerlo perfectamente ya gracias a los periódicos – repuso el señor Waverly -. Al principio pareció que todo iba a terminar bien, ya que un coche de las mismas características, con un hombre y un niño, fue visto marchando con rumbo a Londres. Ya sabe lo que ocurrió luego, detuvieron el auto y el niño no era Johnnie.

-En cuanto al hombre que capturaron en el parque, tengo entendido que insiste en que la nota le fue entregada para ser llevada a Waverly Court, y también que hizo cierta acusación…

– Ese individuo tiene la pretensión de que Tredwell es el hombre que le dio el paquete. “Sólo que ahora se ha afeitado el bigote.” ¡Tredwell, que ha nacido en mi hacienda!

– ¿Y usted qué opina, señora? – preguntó Poirot volviéndose de improviso hacia la dama.

– No pudo ser Tredwell quien le diera el paquete. Ese hombre dice que se lo dieron a las diez, y a las diez Tredwell se hallaba con mi esposo en el salón de fumar.

– ¿Existe algún escondite especial en la casa?

– ¡Cielos, existe un agujero secreto! Se entra por uno de los paneles del vestíbulo. Pero nadie lo conoce, excepto mi esposa y yo.

– ¿Y Tredwell?

– Bueno… es posible que haya oído hablar de él.

– ¿Sería tan amable de mostrármelo? Quizás encontremos alguna pista  – pidió Poirot al señor.

Los tres se dirigieron al agujero secreto. El señor iba adelante y el detective aprovechó la ocasión para consultarle a la señora su verdadera opinión sobre el mayordomo Tredwell.

– No tengo nada contra él, señor Poirot. No comprendo de qué modo puede estar mezclado en este asunto, pero… bueno, nunca me ha gustado… nunca. No supondrá usted…

– Yo nunca supongo. Sólo… empleo mis células grises. Y algunas veces… sólo muy de vez en cuando… se me ocurre alguna idea.

Pronto entraron en el agujero secreto.

– Ya ve usted – dijo Waverly -. Aquí no hay nada.

La reducida habitación estaba completamente vacía, y el suelo aparecía escrupulosamente barrido. El rostro de Poirot resplandecía de entusiasmo y satisfacción.

-Tenía razón – murmuró -. Sabía que estaba en lo cierto.

Waverly dejó a Poirot solo en la estancia, para que tuviese ocasión de reflexionar en voz alta:

– Saquemos nuestras deducciones De no haber avisado a los Waverly de antemano, hubiese sido más sencillo realizar el rapto. ¡Se ha representado esta farsa deliberadamente! Ahora enfoquemos la cuestión desde otro ángulo. Todo tiende a señalar la existencia de un cómplice en la misma casa: el misterioso envenenamiento en la señora Waverly, la nota prendida en la almohada, el adelantar el reloj diez minutos… Además, hay un detalle adicional: no había polvo en el agujero secreto. Había sido barrido con una escoba.

“Tenemos tres personas en la casa: el señor y la señora Waverly y Tredwell, el mayordomo. Empezaremos por Tredwell. Hay varios factores sospechosos contra él. En primer lugar, el detenido dice que fue Tredwell quien le entregó el paquete en el pueblo. Pero Tredwell puede probar su coartada para este punto. Además, nació y ha sido educado al servicio de los Waverly. Parece imposible que a última hora tuviera parte en el rapto del hijo de la casa.

“También debemos considerar brevemente a la señora Waverly. Pero ella es rica. Fue su dinero el que volvió a levantar la hacienda. No habría razón para que hiciese raptar a su hijo y cobrar su propio dinero. En cambio su esposo está en una posición muy distinta. Su mujer es rica y no es muy aficionada a repartir su dinero. Pero puede verse en el acto que el señor Waverly es un bon viveur. ¡Él dispidió a los criados para que no molesten, y pudo escribir los anónimos, envenenar a su esposa, adelantar las manecillas del reloj y establecer una magnífica coartada para su fiel ayudante Tredwell! Fueron tres personas: Waverly, Tredwell y algún amigo de Waverly. El tercer hombre recoge a un chiquillo en el pueblo, un niño de rizos rubios. Entra en Waverly en el momento preciso, gritando, y deja un rastro falso hasta Londres. Entretanto, Tredwell ha realizado su parte entregando la nota. Su amo puede presentar una buena coartada en el caso de que el hombre lo reconociera, a pesar del bigote postizo que utilizó. Y en cuanto al señor Waverly, tan pronto como oye el alboroto que se armaba en el exterior y el inspector sale corriendo, rápidamente esconde al niño en el agujero secreto y sigue al policía al jardín. Más tarde, le es fácil sacar al niño y llevarlo a un lugar seguro.

– Señor Poirot. – el señor Waverly penetró en la estancia -. ¿Ha descubierto algo? ¿Tiene alguna idea de dónde han llevado al niño?

– Lo sé todo, monsieur. Le doy veinticuatro horas para devolver al niño. De otro modo la señora Waverly será informada del exacto desarrollo de los acontecimientos.

 

2. Responder las siguientes preguntas:

a. ¿Quién investiga el caso? Presentar y describir a quien investiga el caso, y considerar quienes no lo hacen y por qué.

b. ¿Cómo resuelve el caso el investigador? ¿Qué métodos utiliza?

c. Explicar el caso y considerar cuál fue la motivación para realizar el crimen.

 

Publicado en 2019, consignas de trabajo, Segundo año, SEGUNDO TRIMESTRE | Deja un comentario

Cuentos de Jorge Luis Borges

La intrusa

Jorge Luis Borges

Dicen (lo cual es improbable) que la historia fue referida por Eduardo, el menor de los Nelson, en el velorio de Cristián, el mayor, que falleció de muerte natural, hacia mil ochocientos noventa y tantos, en el partido de Morón. Lo cierto es que alguien la oyó de alguien, en el decurso de esa larga noche perdida, entre mate y mate, y la repitió a Santiago Dabove, por quien la supe. Años después, volvieron a contármela en Turdera, donde había acontecido. La segunda versión, algo más prolija, confirmaba en suma la de Santiago, con las pequeñas variaciones y divergencias que son del caso. La escribo ahora porque en ella se cifra, si no me engaño, un breve y trágico cristal de la índole de los orilleros antiguos. Lo haré con probidad, pero ya preveo que cederé a la tentación literaria de acentuar o agregar algún pormenor.

En Turdera los llamaban los Nilsen. El párroco me dijo que su predecesor recordaba, no sin sorpresa, haber visto en la casa de esa gente una gastada Biblia de tapas negras, con caracteres góticos; en las últimas páginas entrevió nombres y fechas manuscritas. Era el único libro que había en la casa. La azarosa crónica de los Nilsen, perdida como todo se perderá. El caserón, que ya no existe, era de ladrillo sin revocar; desde el zaguán se divisaban un patio de baldosa colorada y otro de tierra. Pocos, por lo demás, entraron ahí; los Nilsen defendían su soledad. En las habitaciones desmanteladas dormían en catres; sus lujos eran el caballo, el apero, la daga de hojas corta, el atuendo rumboso de los sábados y el alcohol pendenciero. Sé que eran altos, de melena rojiza. Dinamarca o Irlanda, de las que nunca oirían hablar, andaban por la sangre de esos dos criollos. El barrio los temía a los Colorados; no es imposible que debieran alguna muerte. Hombro a hombro pelearon una vez a la policía. Se dice que el menor tuvo un altercado con Juan Iberra, en el que no llevó la peor parte, lo cual, según los entendidos, es mucho. Fueron troperos, cuarteadores, cuatreros y alguna vez tahúres. Tenían fama de avaros, salvo cuando la bebida y el juego los volvían generosos. De sus deudos nada se sabe y ni de dónde vinieron. Eran dueños de una carreta y una yunta de bueyes.

Físicamente diferían del compadraje que dio su apodo forajido a la Costa Brava. Esto, y lo que ignoramos, ayuda a comprender lo unidos que fueron. Malquistarse con uno era contar con dos enemigos.

Los Nilsen eran calaveras, pero sus episodios amorosos habían sido hasta entonces de zaguán o de casa mala. No faltaron, pues, comentarios cuando Cristián llevó a vivir con él a Juliana Burgos. Es verdad que ganaba así una sirvienta, pero no es menos cierto que la colmó de horrendas baratijas y que la lucía en las fiestas. En las pobres fiestas de conventillo, donde la quebrada y el corte estaban prohibidos y donde se bailaba, todavía, con mucha luz. Juliana era de tez morena y de ojos rasgados; bastaba que alguien la mirara, para que se sonriera. En un barrio modesto, donde el trabajo y el descuido gastan a las mujeres, no era mal parecida.

Eduardo los acompañaba al principio. Después emprendió un viaje a Arrecifes por no sé qué negocio; a su vuelta llevó a la casa una muchacha, que había levantado por el camino, y a los pocos días la echó. Se hizo más hosco; se emborrachaba solo en el almacén y no se daba con nadie. Estaba enamorado de la mujer de Cristián. El barrio, que tal vez lo supo antes que él, previó con alevosa alegría la rivalidad latente de los hermanos.

Una noche, al volver tarde de la esquina, Eduardo vio el oscuro de Cristián atado al palenque. En el patio, el mayor estaba esperándolo con sus mejores pilchas. La mujer iba y venía con el mate en la mano. Cristián le dijo a Eduardo:

-Yo me voy a una farra en lo de Farías. Ahí la tenés a la Juliana; si la querés, usala.

El tono era entre mandón y cordial. Eduardo se quedó un tiempo mirándolo; no sabía qué hacer. Cristián se levantó, se despidió de Eduardo, no de Juliana, que era una cosa, montó a caballo y se fue al trote, sin apuro.

Desde aquella noche la compartieron. Nadie sabrá los pormenores de esa sórdida unión, que ultrajaba las decencias del arrabal. El arreglo anduvo bien por unas semanas, pero no podía durar. Entre ellos, los hermanos no pronunciaban el nombre de Juliana, ni siquiera para llamarla, pero buscaban, y encontraban razones para no estar de acuerdo. Discutían la venta de unos cueros, pero lo que discutían era otra cosa. Cristián solía alzar la voz y Eduardo callaba. Sin saberlo, estaban celándose. En el duro suburbio, un hombre no decía, ni se decía, que una mujer pudiera importarle, más allá del deseo y la posesión, pero los dos estaban enamorados. Esto, de algún modo, los humillaba.

Una tarde, en la plaza de Lomas, Eduardo se cruzó con Juan Iberra, que lo felicitó por ese primor que se había agenciado. Fue entonces, creo, que Eduardo lo injurió. Nadie, delante de él, iba a hacer burla de Cristián.

La mujer atendía a los dos con sumisión bestial; pero no podía ocultar alguna preferencia por el menor, que no había rechazado la participación, pero que no la había dispuesto.

Un día, le mandaron a la Juliana que sacara dos sillas al primer patio y que no apareciera por ahí, porque tenían que hablar. Ella esperaba un diálogo largo y se acostó a dormir la siesta, pero al rato la recordaron. Le hicieron llenar una bolsa con todo lo que tenía, sin olvidar el rosario de vidrio y la crucecita que le había dejado su madre. Sin explicarle nada la subieron a la carreta y emprendieron un silencioso y tedioso viaje. Había llovido; los caminos estaban muy pesados y serían las once de la noche cuando llegaron a Morón. Ahí la vendieron a la patrona del prostíbulo. El trato ya estaba hecho; Cristián cobró la suma y la dividió después con el otro.

En Turdera, los Nilsen, perdidos hasta entonces en la mañana (que también era una rutina) de aquel monstruoso amor, quisieron reanudar su antigua vida de hombres entre hombres. Volvieron a las trucadas, al reñidero, a las juergas casuales. Acaso, alguna vez, se creyeron salvados, pero solían incurrir, cada cual por su lado, en injustificadas o harto justificadas ausencias. Poco antes de fin de año el menor dijo que tenía que hacer en la Capital. Cristián se fue a Morón; en el palenque de la casa que sabemos reconoció al overo de Eduardo. Entró; adentro estaba el otro, esperando turno. Parece que Cristián le dijo:

-De seguir así, los vamos a cansar a los pingos. Más vale que la tengamos a mano.

Habló con la patrona, sacó unas monedas del tirador y se la llevaron. La Juliana iba con Cristián; Eduardo espoleó al overo para no verlos.

Volvieron a lo que ya se ha dicho. La infame solución había fracasado; los dos habían cedido a la tentación de hacer trampa. Caín andaba por ahí, pero el cariño entre los Nilsen era muy grande -¡quién sabe qué rigores y qué peligros habían compartido!- y prefirieron desahogar su exasperación con ajenos. Con un desconocido, con los perros, con la Juliana, que habían traído la discordia.

El mes de marzo estaba por concluir y el calor no cejaba. Un domingo (los domingos la gente suele recogerse temprano) Eduardo, que volvía del almacén, vio que Cristián uncía los bueyes. Cristián le dijo:

-Vení, tenemos que dejar unos cueros en lo del Pardo; ya los cargué; aprovechemos la fresca.

El comercio del Pardo quedaba, creo, más al Sur; tomaron por el Camino de las Tropas; después, por un desvío. El campo iba agrandándose con la noche.

Orillaron un pajonal; Cristián tiró el cigarro que había encendido y dijo sin apuro:

-A trabajar, hermano. Después nos ayudarán los caranchos. Hoy la maté. Que se quede aquí con su pilchas, ya no hará más perjuicios.

Se abrazaron, casi llorando. Ahora los ataba otro círculo: la mujer tristemente sacrificada y la obligación de olvidarla.

 

PARA RESPONDER:

  1. ¿Quién es el protagonista de esta historia?
  2. ¿Cuál es la importancia que tiene “la intrusa”, personaje que da nombre al cuento? ¿cuál es el rol que lleva adelante en la historia?
  3. A partir de la siguiente cita, explicar cómo se define a la mujer en el texto: Cristián se levantó, se despidió de Eduardo, no de Juliana, que era una cosa, montó a caballo y se fue al trote, sin apuro. Justificar la respuesta con otros episodios del relato.
  4. La vida de estos hermanos es definida como una “vida de hombres entre hombres”. Explicar cuál es el lugar que le queda a la mujer en este contexto. Tener en cuenta la siguiente cita: En el duro suburbio, un hombre no decía, ni se decía, que una mujer pudiera importarle, más allá del deseo y la posesión, pero los dos estaban enamorados. Esto, de algún modo, los humillaba.

 

Publicado en 2019, consignas de trabajo, Cuarto año, PRIMER TRIMESTRE | Deja un comentario

Consigna:
1. Teniendo en cuenta las características de la ciencia ficción, crear un mundo posible que se manifieste como una …

A. Explicar cómo se conformó este mundo.
B. Describirlo.
C. Imaginar qué personajes lo habitan.

2. Explicar por qué este espacio es propio de la ciencia ficción, haciendo referencia a la teoría.

Cuestiones a evaluar:

1. Uso correcto del género.
2. Inclusión de elementos propios del género (cuantos más se presenten, mejor… siempre que sean correctos).
3. Redacción.
4. Creatividad.

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario