Segundo trimestre: la perspectiva de la mujer en la literatura

Durante el segundo trimestre vamos a trabajar con mujeres que escriben. Pero para entender la perspectiva femenina, y los tópicos elegidos por nuestras escritoras, comenzaremos preguntándonos algo mucho más cotidiano: ¿cuál es el rol que ocupa la mujer en la sociedad?

Redactar un ensayo argumentativo que gire en torno del siguiente tema:

La mujer es el sexo débil

Posibles puntos de vista:

  • A lo largo de la historia la mujer ha sido menospreciada, pues se ha denunciado la fragilidad femenina.
  • En el pasado se pensaba que las mujeres eran más débiles que los hombres, pero hoy en día esta perspectiva se ha modificado.
  • La mujer es más débil que el hombre.
  • Las fortalezas de la mujer son distintas que las del hombre, y esto ha llevado a muchos a considerarla como un ser débil.
  • La mujer, tanto por sus características físicas como por sus características psíquicas, puede ser considerada como el sexo débil

Cuestiones a tener en cuenta:

Cuando hablamos de la mujer pensamos en: mujer vs hombre (particularidades femeninas)

Debemos diferenciar: “la mujer es un ser débil”/ “la mujer es considerada un ser débil” / “se puede considerar a la mujer como un ser débil”

Definición del término débil y aspecto de la debilidad.
Debilidad física
Debilidad intelectual
Debilidad emocional

Consignas:
Desarrollar el ensayo en tres argumentos.
Pueden buscarse citas de autoridad.
Como el tema es amplio, es necesario precisar un recorte, elegir un punto de vista.

Trabajo con nota (optativo)

Análisis de relatos de héroe

El trabajo consiste en la presentación de un análisis de diversos relatos de héroe.

CORPUS:

  • La Odisea (el héroe mitológico/griego – Ulises)
  • Relatos de excombatientes de Malvinas (el héroe de Malvinas – héroes argentinos y héroes ingleses)
  • Relatos de Fútbol (el héroe en los relatos de Eduardo Sacheri – el héroe hoy – el héroe en el fútbol)

ACTIVIDADES:

Para cada uno de los tres tipos de relatos de héroe considerar:

  1. Las acciones que realiza el héroe y las características que lo definen.
  2. Cuáles son los valores presentes en cada sociedad que justifican la categoría de héroe.

PRESENTACIÓN:

La entrega debe ser realizada en forma virtual.

El trabajo puede presentarse hasta el día 27 de Mayo.

A la hora de evaluar se tendrá en cuenta la dedicación puesta en el trabajo.

Es importante que el análisis sea profundo, que presente citas y referencias a los textos trabajados en clase, y que la redacción sea clara y precisa.

Además, los alumnos podrán utilizar su creatividad a la hora de elegir el soporte para el trabajo. Podrán utilizar fotos, videos, o realizar presentaciones propias.

 

Cuentos de Sacheri:

La mejor de mi vida (versión adaptada)

Independiente, mi viejo y yo (1) Independiente, mi viejo y yo (2) Independiente, mi viejo y yo (3) Independiente, mi viejo y yo (4)

Pedro Páramo: la ciudad de Comala

Trabajo práctico nº 1 (martes 22/090)

 

La ciudad de Comala

A partir de un trabajo de análisis textual, definir la ciudad de Comala. Seleccionar citas que permitan dar cuenta de los diversos aspectos de la ciudad.

  • Las características geográficas de Comala. Forma. Ubicación. Zonas aledañas.
  • Las características climáticas de Comala. Temperatura y atmósfera.
  • La historia de Comala. Comala a través del tiempo.
  • Aspectos relativos en Comala. La visión de la ciudad de acuerdo con los distintos personajes.
  • La magia en Comala. Relación de la ciudad con eventos sobrenaturales. Relación de la ciudad con las leyes de la naturaleza.

Los relatos de Silvina Ocampo

Ana Valerga

Ana, Ana, la llamaban y acudía corriendo como si la persiguieran. Los ojos de lebrel, la boca de anfibio, las manos de araña, el pelo de caballo, hacían de ella un animal más que una mujer. La conocí por casualidad en el policlínico cuando acompañé a una de mis amigas a visitar a un niño que estaba internado allí. Por su cuenta, Ana Valerga había instalado en el edificio, en un rincón del garaje en desuso, una clase para niños atrasados, que le valió cierta fama en el barrio. Los niños eran difíciles de educar, algunos rebeldes y tercos, pero Ana Valerga tenía un sistema para domarlos: los amenazaba con un vigilante que los llevaría presos. El vigilante, que era amigo de ella, después de darle un beso, se colocaba estratégicamente detrás de una puerta para asustar a los niños. Ana también los amenazaba, cuando no estaba el vigilante disponible, con los monumentos de la ciudad; les decía que no eran de bronce, ni de piedra, ni de mármol, como creía la gente, sino de carne y hueso. Los indios, los caballos, los toros y las mujeres aparentemente no se movían, pero bastaba que pasara un niño para que lo robaran. Lo que nunca había sabido era para qué los querían. En noches de insomnio, Ana Valerga ideaba modos de lograr la obediencia de los niños. Para que ellos creyeran las historias que inventaba, no vaciló en molestarse de mil maneras. Una vez persuadió al vigilante para que la detuviera, ante los niños, porque un vaso de agua se derramó; otra vez llevó, con un grupo de niños, maíz a un caballo de bronce; otra vez pan a mujeres de mármol; otra vez agua a un prócer. Los niños reaccionaron de un modo favorable: obedecieron, fueron más dóciles ante las amenazas. Si no hubiera sido por el desdichado Mochito, que estuvo a punto de perder la vida entre las flechas de los indios de mármol, de la plaza Gualeguaychú, una tarde, Ana Valerga hubiera progresado en su labor educativa; pero las autoridades cerraron su clase y la llevaron presa por practicar una enseñanza ilegal y torturar a los niños enfermos. Las madres protestaron: los niños habían progresado, sin vacilar reconocían el nombre de los monumentos, de los próceres. No parecían muertos, como antes.

  1. ¿Quién es Ana Valerga? Describir al personaje.
  2. Considerar la siguiente frase del texto y explicar en qué medida colabora con la descripción del personaje: Los ojos de lebrel, la boca de anfibio, las manos de araña, el pelo de caballo, hacían de ella un animal más que una mujer.
  3. Identificar el género del relato y justificar la respuesta.
  4. Analizar el vínculo que existe entre los niños del hospital y las estatuas con las que se relacionan. Para hacerlo, tener en cuenta la última frase del relato.
  5. ¿Podríamos definir al texto como un cuento misógino? ¿Por qué?

 

Clotilde Ifrán

Lloró todo el día por el traje de diablo que no le habían hecho. Faltaban tres días para Carnaval, la fecha de su cumpleaños. Su madre no tenía tiempo para ocuparse de esas cosas. —Buscate una modista. Ya tenés nueve años. Sos bastante grande para ocuparte de tus cosas. El canto de las chicharras, las flores de las catalpas con elocuencia señalaban el verano y el maravilloso misterio de las proximidades de Carnaval. Clemencia buscó la libreta vieja donde estaban anotados los números de teléfono. En la letra M encontró el número de una modista que había muerto hacía ocho años. Decía así: Clotilde Ifrán (la finada). Pensó: ¿Por qué no la voy a llamar?. Sin vacilar marcó el número. La atendieron en el acto. Interrogó: —¿Está Clotilde Ifrán?. La voz de Clotilde Ifrán respondió: —Soy yo. Con todos los pormenores de sus desventuras Clemencia explicó lo que le sucedía. Clotilde Ifrán con bondad la escuchó. Prometió buscar el género. Tenía las medidas de Clemencia. Recordó que no hacía un año le había hecho un vestido de fiesta. Iría a probarle el vestido al día siguiente, a la hora de la siesta. Clemencia no dijo nada: era la pequeña venganza que utilizaba en contra de su madre por no haberse ocupado del traje de diablo. Durante las horas que esperó a Clotilde Ifrán, Clemencia no comió ni durmió. Cuando llegó Clotilde Ifrán se sentía envejecida. No había nadie en la casa. Se hubiera dicho que los relojes se habían detenido. Clotilde Ifrán desenvolvió el traje, sacó las tijeras y los alfileres de su cartera, se enjugó la frente y, arrodillada frente al espejo, le probó el traje de diablo, que olía a aceite de ricino. Le quedaba muy bien, salvo los cuernos del gorro y las costuras del pantalón que en cinco minutos se podían corregir con unas puntadas. —¿Cuántas diabluras harás? —musitó la modista con una sonrisa distraída. Clemencia sintió una gran simpatía por Clotilde Ifrán y se echó en sus brazos. —Te llevaría conmigo a mi casa. Tengo bombones y una careta preciosa — exclamó con ternura—, pero tengo miedo que tu mamá no te dé permiso. —Tengo aquí la plata para pagarle la hechura —dijo Clemencia abriendo un monedero de material plástico—. —Es mi regalo de cumpleaños —respondió Clotilde Ifrán, al despedirse—. Una luz oscura resplandeció en sus ojos enormes. —Quiero irme con vos ahora mismo —protestó Clemencia—. No me dejes. —Vamos —dijo Clotilde—. Envolvieron el traje de diablo en un papel de diario para llevarlo y dejaron la valija con el cepillo de dientes y el camisón. Las dos salieron tomadas de la mano.

 

  1. ¿Cuál es la importancia que adquiere el traje de diablo en el relato?
  2. Considerar el recurso utilizado en la siguiente cita del texto: “—Buscate una modista. Ya tenés nueve años. Sos bastante grande para ocuparte de tus cosas”.
  3. ¿Cuál es la relación entre los tres personajes del cuento? Desarrollar.
  4. Identificar el género del relato y justificar la respuesta.
  5. ¿Podríamos definir al texto como un cuento misógino? ¿Por qué?

La boda

Que una muchacha de la edad de Roberta se fijara en mí, saliera a pasear conmigo, me hiciera confidencias, era una dicha que ninguna de mis amigas tenía. Me dominaba y yo la quería no porque me comprara bombones o bolitas de vidrio o lápices de colores, sino porque me hablaba a veces como si yo fuera grande y a veces como si ella y yo fuéramos dos chicas de siete años. Es misterioso el dominio que Roberta ejercía sobre mí: ella decía que yo adivinaba sus pensamientos, sus deseos. Tenía sed: yo le alcanzaba un vaso de agua, sin que me lo pidiera. Estaba acalorada: la abanicaba o le traía un pañuelo humedecido en agua de Colonia. Tenía dolor de cabeza: le ofrecía una aspirina o una taza de café. Quería una flor: yo se la daba. Si me hubiera ordenado “Gabriela, tírate por la ventana” o “pon tu mano en las brasas” o “corre a las vías del tren para que el tren te aplaste”, lo hubiera hecho en el acto.
Vivíamos todos en los arrabales de la ciudad de Córdoba. Arminda López era vecina mía y Roberta Carma vivía en la casa de enfrente. Arminda López y Roberta Carma se querían como primas que eran, pero a veces se hablaban con acritud: todo surgía por las conversaciones de vestidos o de ropa interior o de peinados o de novios que tenían. Nunca pensaban en su trabajo. A la media cuadra de nuestras casas se encontraba la peluquería LAS OLAS BONITAS. Ahí, Roberta me llevaba una vez por mes. Mientras que le teñían el pelo de rubio con agua oxigenada y amoníaco, yo jugaba con los guantes del peluquero, con el vaporizador, con las peinetas, con las horquillas, con el secador que parecía el yelmo de un guerrero y con una peluca vieja, que el peluquero me cedía con mucha amabilidad. Me agradaba aquella peluca, más que nada en el mundo, más que los paseos a Ongamira o al Pan de Azúcar, más que los alfajores de arrope o que aquel caballo azulejo que montaba en el terreno baldío para la vuelta a la manzana, sin riendas y sin montura y que me distraía de mis estudios.

El compromiso de Arminda López me distrajo más que la peluquería y que los paseos. Tuve malas notas, las peores de mi vida, en aquellos días. Roberta me llevaba a pasear en tranvía hasta la confitería Oriental. Ahí tomábamos chocolate con vainillas y algún muchacho se acercaba para conversar con ella. De vuelta en el tranvía me decía que Arminda tenía más suerte que ella, porque a los veinte años las mujeres tenían que enamorarse o tirarse al río.
-¿Qué río? -preguntaba yo, perturbada por las confidencias.

-No entiendes. Qué le vas a hacer. Eres muy pequeña.

-Cuando me case, me mandaré hacer un hermoso rodete -había dicho Arminda-, mi peinado llamará la atención.

Roberta reía y protestaba:

-Qué anticuada. Ya no se usan los rodetes.

-Estás equivocada. Se usan de nuevo -respondía Arminda-. Verás, si no llamo la atención.

Los preparativos para la boda fueron largos y minuciosos. El traje de novia era suntuoso. Una puntilla de la abuela materna adornaba la bata, un encaje de la abuela paterna (para que no se resintiera) adornaba el tocado. La modista probó el vestido a Arminda cinco veces. Arrodillada y con la boca llena de alfileres la modista redondeaba el ruedo de la falda o agregaba pinzas al nacimiento de la bata. Cinco veces del brazo de su padre, Arminda cruzó el patio de la casa, entró en su dormitorio y se detuvo frente a un espejo para ver el efecto que hacían los pliegues de la falda con el movimiento de su paso. El peinado era tal vez lo que más preocupaba a Arminda. Había soñado con él toda su vida. Se mandó hacer un rodete muy grande, aprovechando una trenza de pelo que le habían cortado a los quince años. Una redecilla dorada y muy fina, con perlitas, sostenía el rodete, que el peluquero exhibía ya en la peluquería. El peinado, según su padre, parecía una peluca.

La víspera del casamiento, el 2 de enero, el termómetro marcaba cuarenta grados. Hacía tanto calor que no necesitábamos mojarnos el pelo para peinarlo ni lavarnos la cara con agua para quitarnos la suciedad. El cielo, de un color gris de plomo, nos asustó. La tormenta se resolvió sólo en relámpagos y avalanchas de insectos. Una enorme araña se detuvo en la enredadera del patio: me pareció que nos miraba. Tomé el palo de una escoba para matarla pero me detuve no sé por qué.

Roberta exclamó:

-Es la esperanza. Una señora francesa me contó una vez que la araña por la noche es esperanza. -Entonces, si es esperanza, vamos a guardarla en una cajita -le dije.

Como una sonámbula, porque estaba cansada y es muy buena, Roberta fue a su cuarto para buscar una cajita.

-Ten cuidado. Son ponzoñosas -me dijo.

-¿Y si me pica?

-Las arañas son como las personas: pican para defenderse. Si no les haces daño, no te harán a ti. Puse la cajita abierta frente a la araña, que de un salto se metió adentro. Después cerré la tapa, que perfore con un alfiler.

-¿Qué vas a hacer con ella? -interrogó Roberta.

-Guardarla.
-No la pierdas -me respondió Roberta.

Desde ese minuto, anduve con la cajita en el bolsillo. A la mañana siguiente fuimos a la peluquería. Era domingo. Vendían matras y flores en la calle. Esos colores alegres parecían festejar la proximidad de la boda. Tuvimos que esperar al peluquero, que fue a misa, mientras Roberta tenía la cabeza bajo el secador.

-Parecés un guerrero -le grité.

Ella no me oyó y siguió leyendo su libro de misa.

Entonces se me ocurrió jugar con el rodete de Arminda, que estaba a mi alcance. Retiré las horquillas que sostenían el rodete compacto dentro de la preciosa redecilla. Se me antojo que Roberta me miraba, pero era tan distraída que veía sólo el vacío, mirando fijamente a alguien.

-¿Pongo la araña adentro? -interrogué, mostrándole el rodete.

El ruido del secador eléctrico seguramente no dejaba oír mi voz. No me respondió, pero inclinó la cabeza como si asintiera. Abrí la caja, la volqué en el interior del rodete, donde cayó la araña. Rápidamente volví a enroscar el pelo y a colocar la fina redecilla que lo envolvía y las horquillas para que no me sorprendieran. Sin duda lo hice con habilidad, pues el peluquero no advirtió ninguna anomalía en aquella obra de arte, como él mismo denominaba el rodete de la novia.

-Todo esto será un secreto entre nosotras -dijo Roberta, al salir de la peluquería, torciendo mi brazo hasta que grité. Yo no recordaba qué secretos me había dicho aquel día y le respondí, como había oído hacerlo a las personas mayores.

-Seré una tumba.

Roberta se puso un vestido amarillo con volantes y yo un vestido blanco de plumetís, almidonado, con un entredós de broderie.

En la iglesia no miré al novio porque Roberta me dijo que no había que mirarlo. La novia estaba muy bonita con un velo blanco lleno de flores de azahar. De pálida que estaba parecía un ángel. Luego cayó al suelo, inanimada. De lejos parecía una cortina que se hubiera soltado. Muchas personas la socorrieron, la abanicaron, buscaron agua en el presbiterio, le palmotearon la cara. Durante un rato creyeron que había muerto; durante otro rato creyeron que estaba viva. La llevaron a la casa, helada como el mármol. No quisieron desvestirla ni quitarle el rodete para ponerla muerta en el ataúd.

Tímidamente, turbada, avergonzada, durante el velorio que duró dos días, me acusé de haber sido la causante de su muerte.

-¿Con qué la mataste, mocosa? -me preguntaba un pariente lejano de Arminda, que bebía café sin cesar.

-Con una araña -yo respondía.

Mis padres sostuvieron un conciliábulo para decidir si tenían que llamar a un médico. Nadie jamás me creyó. Roberta me tomó antipatía, creo que le inspiré repulsión y jamás volvió a salir conmigo.

 

 

  1. ¿Por qué nadie le cree a Gabriela? ¿Puede creerle el lector? Explicar hasta qué punto resulta relevante que la voz que narra el texto sea la de una niña pequeña.
  2. Explicar cómo aparece la problemática femenina en el relato.
  3. Arminda y Roberta aparecen como personajes antagónicos en el relato. Establecer una comparación entre las primas y justificar las afirmaciones con citas.
  4. Analizar hasta qué punto la siguiente frase de Enrique Pezzoni puede explicar el cuento: “Los niños reaparecen en las historias de Silvina Ocampo como demiurgos de la ausencia, demonios que ofician de pontífices entre lo anhelado y su presencia imposible”.
  5. ¿Cómo aparece lo SINIESTRO en el relato? Previamente debe investigarse la noción de “lo siniestro”.

 

 

 

Una actividad con chistes gráficos

para trabajar en clase: El chiste gráfico

Recordá que existen diferencias que permiten distinguir: caricaturas, historietas y tiras cómicas…

CARICATURA:

  • Cuenta con una sola viñeta.
  • Suele prescindir del código lingüístico, pero en ocasiones emplea textos brevísimos.
  • Consiste en un retrato exagerado de un personaje público con la intención de hacer una crítica satírica.
  • Los personajes varían a lo largo de las caricaturas.

TIRA CÓMICA:

  • Su formato es rígido (cuatro o cinco viñetas de tamaño uniforme).
  • Se utilizan el código icónico y el verbal.
  • Desarrolla una historia de humor que concluye en el último cuadro. Mantiene los mismos personajes a lo largo de las tiras.

HISTORIETA:

  • Cuenta con un formato flexible.
  • Combina imágenes y texto.
  • Deja un final abierto que es retomado en la primera viñeta de la próxima entrega, que puede ser diaria, semanal o quincenal.
  • Narra historias de acción y aventura. Por lo general, sus personajes son superhéroes o famosos detectives.

A pesar de las diferencias, todas pueden presentar algunos elementos (propios de cualquier tipo de chiste gráfico)…

elementos del chiste gráfico

Una consigna de escritura, para trabajar juntos.

La consigna para la clase de este viernes será la siguiente:

Crear un personaje característico del relato policial clásico y describirlo.

ACLARACIONES: la descripción debe ser completa (debe consignar las características físicas y psicológicas del personaje) y debe pensarse como una descripción literaria (diferente, por ejemplo, a aquellas que pueden encontrarse en los libros de ciencia).

Y UNA IDEA MÁS: el que se anime puede incluir, además, un dibujo que acompañe la descripción.

DEBEN CREAR UNA ENTRADA EN SUS BLOGS!!!

 

A continuación, presento mi propio personaje:

La señorita Broom

Usted está buscando un investigador privado, ¿estoy en lo cierto? No me pregunte cómo me enteré, pero lo sé y conozco a alguien que puedo recomendarle: la señorita Broom.

Seguramente en este momento usted se esté preguntando si la conoce. Pues yo puedo responderle con seguridad que jamás la ha visto.

¿Qué cómo lo sé? Pues si la hubiese visto, lo recordaría. La señorita Broom es un personaje inolvidable…

Y ahora que sabe que no la conoce debe estar creando, en su mente, una imagen para hacer coincidir con el nombre. Pero, muy posiblemente, su imaginación va a crear una imagen falsa.

Déjeme ayudarlo:

Por empezar, usted debe estar pensando que estamos hablando de una mujer muy joven, pero se equivoca. La señorita Broom no lleva el título de “señorita” por su corta edad, sino porque aún es soltera.

¿Se pregunta por qué? No se preocupe, muchos lo hacen. Muchos se han atrevido a preguntárselo a ella, y ella no duda en replicar: “no crean que no me he casado porque no he podido. Si no tengo marido es porque nunca conseguí uno”. Quizás usted ahora sienta pena por ella, pero no debería, La señorita Broom no da pena; es una mujer fuerte, severa y muy segura de sí misma. No lo olvide.

Pero volviendo a la cuestión de su edad… debo aclararle que no la sé con exactitud, la señorita Broom nunca la diría. Sin embargo, podemos ver que cada vez mas canas van invadiendo su cabeza, colocándose distraídamente por cualquier lado y con más decisión en la sienes, y dándole a su melena un aspecto aún más electrizado que el que ya tiene por naturaleza.

Muchos creen que es ese pelo el que le confiere a la señorita Broom un aspecto de escoba, pero se equivocan. El pelo es tan solo uno de los muchos rasgos que la asemejan a este objeto de uso doméstico. Sus piernas flacas y kilométricas, su torso alargado y su cuello estirado poseen esa longitud propia del palo de escoba. Ayuda, además, a esta identificación el hecho de que la señorita Broom elija siempre ropas color marrón claro, casi del color de la madera, y que siempre lleve los brazos pegados al cuerpo. La palidez amarillenta de su tez, combinada con su melena rubia, se asemeja a la paja y completa la imagen. Pero aquello que hace que quien mire a la señorita Broom recuerde inmediatamente a una escoba no es sólo su aspecto físico, sino también su manera de moverse: la señorita Broom no camina, se desliza. Jamás levanta los pies.

¿Está desconcertado? Lo veo en su cara. Sé lo que está pensando. Usted se está preguntando qué me lleva a recomendarle, para resolver su caso, a una vieja flacucha que se arrastra por el piso y que, probablemente, encontrará una enorme dificultad en salir a la calle, en buscar evidencia, en perseguir a los sospechosos. Pues escuche bien; la señorita Broom no hará nada de todo eso. La señorita Broom es una señorita: no se ensuciará las manos jamás.

No le ha gustado escuchar esto, lo sé. Sé que usted ha puesto a mucha gente a tratar de resolver su caso, sé que tiene a la policía trabajando en ello y sé que pensará que si ninguno de ellos, que han trabajada arduamente, ha logrado nada, menos aún lo conseguirá alguien desde la distancia. Reconozco, en su cara, el escepticismo.

Pero vaya a verla y cuéntele su caso; explíquele lo que sabe, lo que tiene. Quizás ella le haga alguna pregunta más, quizás le pida hablar con algún testigo o ver algún objeto relacionado con la causa, quizás se tome un día o dos… y luego resolverá su caso.

Usted se estará preguntando cómo; cómo una mujer podrá, desde la distancia, descubrir la verdad. Qué la hace tan distinta y tan especial como para lograr lo que nadie ha logrado. Pues puedo responderle.  Es su cerebro, su enrome, brillante y misterioso cerebro, lo que la hace única. Usted le contará su caso y ella pensará, razonará, no hará otra cosa. Pero, se lo aseguró, resolverá el enigma.

Trabajo práctico: “El balcón”, de Felisberto Hernández

Les dejo, en esta entrada, las consignas para trabajar con el cuento “El balcón” de Felisberto Hernández. Recuerden que las preguntas las trabajamos en clase, y que deben servirles de guía para realizar el ensayo.

El ensayo debe realizarse por computadora y entregarse este viernes o, a mas tardar, el lunes.

Consignas: Trabajo práctico – El balcón

UNA AYUDITA: para quienes aún no han entregado el ensayo, o deben reescribirlo, los propongo un “machete”.

1. Lo primero que deben hacer es escribir una introducción. Les propongo dos opciones: pueden reescribir la pregunta que da lugar al ensayo en la forma de una afirmación (ej: En el presente ensayo me propongo considerar las razones por las cuales la película Mirror Mirror puede considerarse como parte del género maravilloso), o pueden hacerlo en términos condicionales (ej: En el presente ensayo me propongo analizar si la película Mirror Mirror puede considerarse como parte del género maravilloso).

2. Luego, deben realizar la tarea mas ardua, que es la de escribir el desarrollo del examen. En este caso, deberán tener en cuenta dos cuestiones fundamentales:

A. Por qué el cuento “El bancón” puede considerarse como un cuento fantástico: deben explicar qué define al género fantástico (la irrupción de un hecho extraño…) y cómo se ve esto en el cuento (¿cuál es el hecho extraño que irrumpe, produciendo asombro y perturbación?).

B. Deben considerar si el cuento puede considerarse como fantástico puro, de acuerdo con la definición de Todorov: deben explicar cuál es el concepto de “fantástico puro” (texto que vacila entre dos explicaciones posibles para ese hecho extraño, una racional y una sobrenatural), y luego deben considerar cómo ven esto en el cuento. Recuerden que lo hablamos en clase, y lo trabajamos a partir de un cuestionario, y llegamos a la conclusión de que el texto presenta dos explicaciones diferentes en boca de dos personajes. Recuerden que, incluso, encontramos y seleccionamos las citas que remiten a estas explicaciones.

COMENTARIO: Resulta muy pertinente la inclusión de citas en el cuerpo del trabajo.

3. Por último, su trabajo debería incluir una conclusión que cierre el trabajo, y que de cuenta del resultado al que han llegado. Una  buena conclusión repite la introducción y agrega algo mas.

 

Consignas del trabajo práctico sobre Blanca Nieves y los siete enanos

En esta entrada, presento las consignas para realizar un trabajo comparativo entre dos versiones de la historia de Blanca Nieves: el relato de los hermanos Grimm, de título “Blanca Nieves y los siete enanos”, y la película Mirror Mirror, del director Tarsem Singh.

Consignas: trabajo practico – blanca nieves y los siete enanos

Aquí un pequeño archivo con las definiciones de los términos “sátira” y “parodia”, y una breve caracterización de estos géneros: la satira y la parodia